Fuentes de Ebro, 13 de octubre de 1937

Mike Kelsey
Traducido por Carlos A. Pérez

Este artículo apareció en el boletín El Miliciano, nr. 7 (1997)

 

La batalla de Fuentes de Ebro en la Guerra Civil Española fue un pequeño enfrentamiento en términos del número de tropas que participaron, pero el experimento táctico que se desarrolló en ella la hace merecedora de mayor interés del que se le ha dado hasta ahora. En un intento por superar la falta de cooperación entre los tanques y la infantería que había caracterizado sus operaciones anteriores, los republicanos, literalmente montaron un batallón de infantería sobre los tanques que les apoyaban: un presagio de las tácticas soviéticas en la Segunda Guerra Mundial.

 

Objetivo Zaragoza

En agosto de 1937 los republicanos desataron una amplia ofensiva en el frente aragonés con el objetivo de capturar la ciudad de Zaragoza y distraer tropas nacionales del frente Norte, donde Santander estaba bajo amenaza. De hecho, la ofensiva no alcanzó ninguno de estos objetivos ya que la capital cántabra cayó bien pronto y las fuerzas republicanas nunca llegaron hasta Zaragoza, ya que sus mayores empeños se concentraron en reducir los aislados reductos nacionales, de los que Belchite es el mejor ejemplo. Para cuando Belchite fue ocupada por los republicanos, el 6 de septiembre, la ofensiva prácticamente se había detenido.

Los nacionales enviaron desde el Norte algunas unidades aéreas a Aragón pero todos los refuerzos terrestres llegaron de los frentes central y meridional. En septiembre, los nacionales penetraban en Asturias, el último enclave del Norte republicano. Para éstos, era necesario que el Principado resistiera hasta que las nieves invernales bloqueasen los puertos montañosos. De lo contrario, todo el frente Norte se colapsaría y las tropas nacionales del mismo podrían redesplegarse en cualquier otro sector. El ministro de defensa, Indalecio Prieto, ordenó por tanto la reanudación de la ofensiva en Aragón. Aunque era optimista a causa de la llegada de nuevas armas desde la Unión Soviética, otros oficiales, como Juan Modesto Guilloto del V Cuerpo de Ejército, eran menos entusiastas. El ataque del V Cuerpo sobre Zaragoza se había empantanado y las posiciones enemigas reforzado considerablemente.

Uno de los objetivos de la nueva ofensiva fue el pequeño pueblo de Fuentes de Ebro, situado en el valle del Ebro sobre la principal carretera hacia Zaragoza y a menos de 35 kilómetros de esta ciudad. Constituía el último reducto nacional significativo en la ribera sur del Ebro antes de Zaragoza. El ataque sobre Fuentes fue encomendado al general Karol Swierczewski, un polaco que actuó en España bajo el seudónimo de Walter. (Ernest Hemingway utilizó a Walter como inspiración para el personaje del general Golz en su novela Por quién doblan las campanas). Además de su 35ª División, compuesta por las 11ª y 15ª Brigadas Internacionales, Walter contaba con el apoyo del Regimiento de Carros Pesados, única unidad de este tipo en el Ejercito republicano. Walter eligió a la 15ª Brigada Internacional para la operación sobre Fuentes.

Esta brigada se encontraba desplegada sobre un frente de unos tres kilómetros y medio con las fortificaciones nacionales a una distancia entre los 400 y los 800 metros. Aunque la mayoría del paisaje aragonés es enormemente triste, en contraste, el valle del Ebro es verde y fértil. Desde el río, el terreno se eleva ligeramente hasta Fuentes y desde aquí, otra vez, hasta una meseta. Los "Británicos" estaban posicionados junto al río con los "Lincolns" en su flanco izquierdo. La línea de éstos continuaba hasta la carretera principal, más allá de la cual estaban los "Mac-Paps". Su frente subía desde la carretera por el espolón de una colina hasta la meseta. Frente a los "Británicos" y los "Lincolns" el terreno, quebrado por hondonadas cubiertas de vegetación, se elevaba suavemente hacia las líneas nacionales. Los "Mac-Paps" se enfrentaban a una yerma planicie que finalizaba en un barranco situado a unos cien metros de las fortificaciones enemigas. Podían ver más abajo moverse tropas por la trinchera de comunicación.

Los republicanos esperaban una barrera artillera coordinada con un ataque aéreo inmediatamente anterior al ataque de los tanques, pero hasta las 10 de la mañana, los cañones no abrieron fuego. La "barrera" artillera consistió en unas pocas salvas procedentes de dos baterías. Algunos soldados nacionales abandonaron sus trincheras por la seguridad del pueblo mientras duró el bombardeo, pero regresaron a sus posiciones una vez finalizó.

La batería antitanque de la 15ª Brigada Internacional estaba desplegada en el lado de la meseta de la carretera. Sus cañones eran altamente precisos y aunque sus proyectiles de 37mm. contenían una pequeña carga explosiva, la batería tenía la capacidad de "silenciar" nidos de ametralladoras enemigos, tal y como había demostrado en Quinto y Belchite. Pese a todo, la batería había recibido la orden de no disparar, aparentemente con objeto de no alertar al enemigo, y fue obligada a permanecer inactiva bastante tiempo después de que el deseado efecto sorpresa se hubo perdido.

No había todavía noticias de los tanques, que se habían detenido para repostar. Sobre el mediodía, la Fuerza Aérea republicana apareció en forma de 18 bombarderos ligeros R-Z "Natacha" del 30 Grupo. Estos aparatos realizaron un bombardeo a elevada altitud sobre las posiciones nacionales antes de desaparecer. De nuevo los nacionales se pusieron a cubierto y de nuevo los republicanos fueron incapaces de aprovechar esta situación a causa de la ausencia de los carros: tenían que montar a los infantes del 24º Batallón antes de que estuviera todo listo.

Difícilmente los BT-5 podían ser unos transportes de tropas ideales al tener una elevada y estrecha plataforma sobre el motor y un voluminoso y expuesto silenciador del tubo de escape en la parte trasera. En la versión BT-5TU, la prominente torreta de la antena de radio podía emplearse como barandilla pero, de todas formas, era poco a los que agarrarse. Además, los infantes no se aligeraron y se montaron cargados con todo el equipo: mantas enrolladas, e incluso sus utensilio de comida.

Finalmente, entre las 13,30 y las 14 horas, se dio la orden de ataque. El número de carros participantes en la acción estuvo entre 40 y 48 y fue una de la mayores concentraciones blindadas de toda la Guerra. El BT-5 no disponía de un sistema de comunicación interna por lo que cada comandante de carro daba a su conductor la orden de "en marcha" mediante una patada en su espalda. Según algunas descripciones de la batalla, los tanques se detuvieron brevemente para disparar algunas salvas al enemigo, pero la mayoría sólo se describen a sí mismos cogiendo velocidad antes de atravesar las trincheras de la 15ª Brigada, causando algunas heridas, y continuando hacia Fuentes. La confusión se extendió cuando algunos miembros españoles de la Brigada, no muy bien informados sobre la operación y tomando a los tanques por enemigos, dispararon contra ellos y algunos carristas se desorientaron y respondieron abriendo fuego sobre las trincheras de los brigadistas.

En el momento que el batallón de carros avanzó con sus tres compañías desplegadas en línea, los "Británicos", los "Lincolns" y los "Mac-Paps" saltaron de sus trincheras e intentaron seguirlos de cerca, tal y como les habían ordenando. Pero, los tanques avanzaban tan deprisa que los infantes se fueron quedando atrás. Robert Gladnick cerró la escotilla de su torreta y observó a través del periscopio. Su tanque surcaba un campo con alta vegetación y todo lo que podía ver para guiarse era el campanario de la iglesia de Fuentes, unos 900 metros más adelante. La velocidad del avance fue tal que muchos de los conductores inmovilizaron sus carros cuando los nacionales comenzaron a disparar. Los "Lincolns" recorrieron la mitad del camino antes de que Phil Detro les ordenara detenerse y "enterrarse" pese a que algunos pelotones habían alcanzado las posiciones enemigas. Ambos batallones tenían la suficiente experiencia para saber que una vez su esperanza de un ataque coordinado se había frustrado no existía forma de enfrentarse al volumen de fuego enemigo y que todo lo que podían hacer era protegerse convenientemente.

Los "Mac-Paps" tenían que avanzar más antes de alcanzar las líneas enemigas. Sin la ventaja de la experiencia de los otros batallones, avanzaron tenazmente varios centenares de metros bajo el fuego sufriendo como resultado tremendas bajas. Después de que el comandante y el comisario de la 1ª Compañía hubiesen sido alcanzados, Joe Dallet encabezó la compañía antes de caer él también. Los sanitarios fueron en su ayuda, pero mortalmente herido, les indicó que se alejaran. Dos secciones de la Compañía de Ametralladoras de los "Mac-Paps" intentaron cubrir el avance pero las viejas Maxims eran demasiado imprecisas para tener efecto.

William Kardash estaba en la compañía central del batallón de tanques. Su carro maniobró para superar el barranco que se interponía entre las dos líneas pero al alcanzar las trincheras nacionales una bomba incendiaria le impactó. Continuó durante algunos metros más antes de que el motor se parase y no quisiera volver a arrancar. Algunos soldados nacionales se levantaron para ver el tanque ardiendo y Kardash disparó sobre su trinchera. Las llamas se extendieron al interior y el conductor y el cargador abandonaron el vehículo: Kardash nunca volvió a verlos. Continuó disparando el cañón hasta que se encasquilló, momento en el que se cambió a la ametralladora. Cuando el calor se hizo insoportable, lo abandonó y fue al momento herido en una pierna. Lo salvó la oportuna llegada de otro tanque. Pese a que fue herido de nuevo, se introdujo a bordo.

Algunos tanques consiguieron aplastar las alambradas enemigas y atravesar las trincheras. De acuerdo con Julio Ripollés, un oficial de la mehala de Melilla, los nacionales fueron tomados por sorpresa ya que previamente no habían sufrido tal número de carros republicanos actuando tan agresivamente. Se defendieron empleando la artillería e improvisando bombas incendiarias. Un número de carros entraron en el mismo pueblo de Fuentes pero no había espacio para maniobrar en las estrechas calles y algunos fueron destruidos. No sobrevivieron los suficientes hombres del 24º Batallón la travesía de la "tierra de nadie" para proporcionar el apoyo inmediato a los tanques y aquellos que sí lo lograron, al desmontase según lo planeado, se encontraron a sí mismos aislados tras las líneas enemigas.

Robert Gladnick ya había perdido a sus pasajeros cuando su carro cayó en una profunda hondonada. El tanque todavía se movía y se encontró una vía para salir del agujero. Gladnick disparó la mayor parte de su munición en dirección a la iglesia (todavía la única referencia que podía ver) y se retiró. Durante su regreso sobrepasó un tanque con el frontal reventado. Uno de los comandantes carristas búlgaros, Georgi Toshev, también pudo retroceder pero fue herido cuando volvió para ayudar a las tripulaciones de los tanques inmovilizados. Mientras, su compatriota Georgi Yankov, intentaba alcanzar sus propias líneas pese a que su carro había sido alcanzado y su cañón y la ametralladora estaban inoperativas.

Los hombres de la 15ª Batería Antitanque observaban desesperanzados la batalla cuando el capitán Radumir Smercka, un checoslovaco de la Plana Mayor de la Brigada, llegó para comunicar la absurda orden de que la batería avanzara con sus cañones. Alexander se quedó atónito, pero él y otros miembros de la batería se adelantaron para reconocer el terreno, resultado de lo cual, el teniente Jeff Mildwater, Segundo en el mando de la batería, fue herido en una rodilla. Las dotaciones proporcionaron todo el fuego de apoyo que pudieron desde sus posiciones originales.

Los "Mac-Paps" fueron rechazados hacia la izquierda en su avance antes de que los supervivientes se protegiesen en el borde del barranco cercano a las líneas nacionales. El capitán Thompson ordenó a una ametralladora cubrir el agujero que se había abierto entre los "Mac-Paps" y los "Lincolns", pero al intentar cumplir esta orden, el sargento Milton Herndon y uno de sus ametralladores fueron muertos y uno de los servidores de la compañía quedó gravemente herido.

Durante el resto del día, la 15ª Brigada permaneció "clavada" entre las líneas, con sus hombres buscando la poca protección disponible o intentando escabar "pozos de tirador" en el duro suelo. Un soldado de los "Lincolns" se pasó la mayoría del día protegiéndose tras un abrasado tanque a unos cuantos metros de un búnker enemigo, mientras otros se apiñaban tumbados en los agujeros del suelo. Los heridos caídos al descubierto sufrían terriblemente. Dos sanitarios canadienses, los sargentos James Black y James Rose, estaban completamente ocupados atendiendo a los heridos bajo el fuego enemigo desde que se inició el ataque hasta bien entrada la noche.

Los hombres del 24º Batallón situados tras las líneas enemigas intentaron regresar pero la mayoría fueron rodeados y muertos cuando rechazaron rendirse. Uno de los que intentaron escapar fue Nicolás Ramírez, un mejico-americano de Los Ángeles. Con otros tres resistió durante dos días antes de cruzar las líneas durante la noche.

No fue hasta la caída de la noche del 13 de octubre que la 15ª Brigada pudo retirarse de la "tierra de nadie". Los "Mac-Paps" se replegaron una corta distancia hasta establecer una nueva línea más adelantada que la anterior, mientras los otros batallones regresaron a sus antiguas posiciones. Se salvaron a los heridos y se intentó recuperar algunos de los carros averiados. Ronald Liversedge, un ametrallador de los "Mac-Paps", fue enviado con un fusilero para proteger a un grupo de cuatro mecánicos austríacos que trabajaban en uno de estos carros. El tanque no pudo ser reparado pero, antes de regresar, Liversedge tuvo que abrir fuego sobre una patrulla mora que se acercaba.

Los resultados

El ataque fue un costoso fracaso. En su bautismo de fuego, los "Mac-Paps" habían sufrido unos 60 muertos y un centenar de heridos. De los tres comandantes de las compañías de fusileros, dos fueron mortalmente heridos y el otro de forma tan grave que abandonó el servicio activo. El comisario de la Compañía Número Uno había muerto y el secretario y el doctor del batallón habían resultado heridos. El capitán Thompson había participado en la acción pese a estar enfermo con una fiebre que poco después le obligó a abandonar el mando.

Los "Lincolns" tuvieron 18 muertos, incluyendo al secretario del batallón y al comandante de la Compañía de Ametralladoras; y unos 50 heridos, incluyendo al comisario del batallón. El batallón "Británico" sufrió como mínimo 6 muertos y muchos heridos mientras que la batería antitanque tuvo unos pocos heridos. El capitán Aguilla había sido herido y a simple vista parecía que el 24º Batallón había sido destruido, excepto la Plana Mayor y la Compañía de Ametralladoras. Posteriormente, una vez que los hombres que abandonaron los tanques regresaron, el batallón sobrevivió aunque para su siguiente acción, los batallones de la 15ª Brigada habían sido renombrados con los números del 57º al 60º, y éste se transformó en el 59º. Las bajas nacionales en Fuentes no son conocidas pero debieron ser moderadas al compararlas con las republicanas.

El Regimiento de Carros Pesados perdió 16 carristas soviéticos y el Segundo en el mando, Boris Shiskov, murió calcinado en su vehículo. Fueron las mayores bajas que los tanquistas soviéticos sufrieron en un sólo día a lo largo de toda la Guerra. Los nacionales afirmaron inicialmente haber destruído 16 carros y posteriormente aumentaron a 24, pese a que esta última estimación sea dudosa. Incluso así, una fuente republicana, Juan Modesto Guilloto, admite la pérdida de 19 tanques. Si esta cifra es correcta, representaría la pérdida del 38% de la plantilla durante un sólo día de combate, teniendo en cuenta que no se enviaron más BT-5 a España tras los 50 iniciales. Más aún, los nacionales fueron capaces de recuperar y reparar algunos de estos tanques para su uso por sus propias tropas. Los republicanos simplemente no podían permitirse tales pérdidas, ya que aunque la República pagase a la Unión Soviética estos tanques, estaban a merced de los "asesores" soviéticos como Kondratiev hasta cuyos despliegues estaban comprometidos bastante antes de que suficientes españoles pudieran ser entrenados para sustituir a las tripulaciones soviéticas.

La 15ª Brigada  permaneció en línea ante a Fuentes durante otros diez días mientras la lucha continuaba en el frente aragonés, especialmente en torno al alto de Sillero, unos pocos kilómetros al suroeste de Fuentes. El 15 de octubre hubo un importante ataque aéreo realizado por cinco escuadrillas de cazas republicanos sobre el aeródromo de Garrapinillos, en Zaragoza, y que supuso la destrucción en tierra de once aparatos nacionales. Al día siguiente, Fuentes fue atacada por bombarderos bimotores SB.

El 17 de octubre la 6ª Brigada Mixta atacó Fuentes pero sin apoyo de blindados o aviación no es sorprendente que este intento finalizará también con un fracaso. Además, los defensores se habían reforzado con un grupo artillero de cañones de 77mm. El 5 de noviembre, los bombarderos SB del 24 Grupo realizaron un amplio raid sobre Zaragoza pero para esta fecha, la campaña terrestre había finalizado y los ataques republicanos agotado. La ofensiva había fracasado en su intento de disminuir la presión en el frente septentrional y Gijón, el último baluarte del Norte republicano, fue ocupado por las tropas nacionales el 21 de octubre.

Post mortem

El comunicado de guerra republicano del 13 de octubre intentó restar importancia al ataque sobre Fuentes de Ebro afirmando que sólo había participado una compañía de carros. Evidentemente, el fracaso fue lo suficientemente serio para que el V Cuerpo de Ejército celebrase una reunión para analizar que había ido mal. Parece ser que las consecuencias de esa reunión no se notificaron oficialmente a las tropas pero pronto se extendieron los rumores que las culpas habían recaído sobre Kondratriev por sabotear el ataque o sobre "asesores" soviéticos leales al mariscal Tujachevski por la misma razón. TujachevsKi había sido condenado a muerte en junio y es un desafortunado hecho que la Unión Soviética no sólo exportó tanques a España sino también la paranoica mentalidad de las Purgas. Las referencias a un sabotaje eran evidentemente absurdas y los hombres de la 15ª Brigada Internacional eran más proclives a atribuir los errores de Fuentes a la mala planificación antes que a algo más siniestro.

Uno de los errores sobre el ataque a Fuentes es que la pérdida de tantos BT-5 provocó un enfrentamiento entre dos de los más preeminentes oficiales republicanos, Juan Modesto Guilloto del V Cuerpo y Enrique Líster de la 11ª División. Más allá del motivo de la discusión, no fue la pérdida de los tanques sino que éstos habían estado operando con la 35ª División y no con la 11ª. De hecho, durante octubre, Líster no estuvo bajo las ordenes de Modesto Guilloto ya que la 11ª División había sido transferida al recién formado XXI Cuerpo del coronel Segismundo Casado para la reanudación de la ofensiva en Aragón. Casado, por cierto, fue destituido cuando la ofensiva fracasó.

La 15ª Brigada Internacional, más tarde luchó duramente por la causa perdida en Teruel, Segura de los Baños, Caspe, Gandesa y otros sitios. El Batallón "Mackenzie-Papineau" se sobrepuso a su calamitoso bautismo de fuego y jugó un destacado papel en estas batallas. Los españoles fueron gradualmente reemplazando las tripulaciones soviéticas e internacionales del Regimiento de Carros Pesados, un proceso que se culminó en el verano de 1938. Pese a esto, los BT-5 nunca fueron usados efectivamente en España y todo su potencial permaneció sin utilizar.

El fracaso de los infantes sobre los tanques en Fuentes no desanimó a la Unión Soviética del amplio uso de esta idea en la Segunda Guerra Mundial y muchos asideros se soldaron a los tanques con este motivo. Las grandes bajas entre los infantes a veces ocurría pero la táctica se siguió usando a causa de la ausencia de transportes acorazados en el Ejército Rojo (aparte de los semiorugas "halftacks" suministrados por los aliados). Esto fue así debido a que el elevado porcentaje de pérdidas de tanques en el Frente del Este convencieron a los soviéticos para concentrarse en la producción de carros de combate y cañones autopropulsados a expensas de otros tipos de vehículos acorazados.

Desde la Guerra Civil, Fuentes de Ebro se ha extendido a lo largo de la carretera hacia Quinto lo cual dificulta la visualización de la batalla, pero el centro del pueblo todavía mantiene las mismas estrechas calles en las que algunos tanques quedaron atrapados. En 1987, cincuenta años después de la batalla, se colocó una placa en la iglesia que recuerda a "todos los que dieron su vida por España".

 


Las fuerzas nacionales

En agosto de 1937, el V Cuerpo nacional era el responsable de todo el frente de Aragón. No disponía del suficiente personal para formar una línea continua de defensa por lo que la mayoría de las tropas estaban concentradas en pueblos, tales como Belchite y Fuentes, preparados para una defensa completa de todo su perímetro. La guarnición de Fuentes de Ebro pertenecía a la 52ª División y consistía en tres compañías procedentes de diferentes batallones del Regimiento de Infantería nº17 Aragón, una centuria (compañía) de la milicia falangista y una batería del 10º Regimiento de Artillería Ligera.

Cuando comenzó a titubear la ofensiva republicana, los nacionales dispusieron del tiempo necesario para trasladar a Aragón la 13ª, la 108ª, la 150ª Divisiones y la Brigada Mixta Flechas Azules (italo-española). La calma de septiembre también les permitió mejorar las fortificaciones de Fuentes. Los materiales empleados llegaron por la línea ferroviaria que transcurría entre la carretera y el Ebro, cercana al pueblo. Para el 13 de octubre, Fuentes estaba considerado el reducto más fortificado de los que protegían Zaragoza.

El sector de Fuentes estaba bajo el mando del teniente-coronel Pascual Rey. En el Ejército nacional era habitual que las unidades disponibles se agrupasen según lo requiriesen las situaciones concretas y las tropas al mando de Rey eran una heterogénea mezcla de unidades regulares, milicias y tropas coloniales marroquíes procedentes, todas, de diferentes unidades. Al igual que las fuerzas republicanas estaban cansadas y diezmadas.

El ataque republicano del 13 de octubre recayó sobre siete compañías de infantería formadas por legionarios, moros y falangistas. Eran la 19ª y la 51ª Compañías de la Legión (encuadradas respectivamente en la 5ª y en la 13ª Banderas), y la 2ª Centuria de la 5ª Bandera de la Falange de Aragón. Probablemente también se encontrara el 2º Tábor de la Mehala de Melilla ya que un oficial de esta unidad escribió más tarde su relato de la batalla.

Legionarios y moros eran lo mejor del Ejército nacional mientras que la milicia falangista tenía una mala reputación combativa aunque algunas veces se distinguió en posiciones defensivas.

 


El Regimiento de Carros Pesados

Un cargamento de armas procedente de la Unión Soviética descargado en Cartagena el 10 de agosto de 1937 incluía 50 Tanques Rápidos BT-5. Fueron utilizados para equipar un batallón de carros incorporado en un denominado Regimiento de Carros Pesados, el cual debía incluir también una compañía de blindados  y una compañía antitanque. El BT-5, predecesor del T-34, era sin lugar a dudas el mejor modelo de tanque empleado por cualquiera de los dos bandos durante la Guerra Civil. Era el desarrollo soviético de uno de los vehículos diseñados por J. Walter Christie, un inventor norteamericano. Lo mejor de este diseño era el sistema de suspensión, el cual consistía en unas ruedas de gran diametro unidas por unos brazos arrastreros a los largos amortiguadores que proporcionaban a las ruedas un alto grado de movimiento. Las ruedas permitían al carro moverse sin cadenas por carretera. El BT-5 estaba propulsado por una versión ligeramente modificada del motor aeronáutico "American Liberty" que le permitía alcanzar los 45 km/h. con cadenas. La torreta era del mismo tipo que la colocada en los T-26, montaba un cañón de 45mm. y una ametralladora coaxial. La tripulación era de tres hombres; el conductor, el cargador y el comandante/cargador. El blindaje oscilaba entre 6 y 13mm, algo que no era inusual en la época.

El Regimiento de Carros Pesados estaba comandando por un oficial soviético, el teniente-coronel S. I. Kondratiev. Pese a que la mayoría de sus oficiales procedían de la Unión Soviética, el Segundo al mando, Boris Shiskov, era búlgaro. Además de españoles y algunos búlgaros, entre los carristas se incluían el teniente Robert Gladnick, quien había nacido en la URSS pero había pasado la mayor parte de su vida en Estados Unidos; y el teniente William Kardash, canadiense. Gladnick, Kardash y los búlgaros habían estado previamente en unidades equipadas con T-26. Gladnick quedó impresionado por su BT-5, el cual andaba mucho mejor que el T-26 y no compartía su tendencia a perder las ruedas.

El batallón de BT-5 tenía tres compañías, cada una de ellas con tres secciones de cinco carros. Como mucho, sólo los comandantes de batallón, compañía y sección disponían de radio: esta versión se designaba BT-5TU. Pese a que se cree que algunos tanques lucían distintivos blancos (cuadrados o barras) para diferenciar a las compañías, parece que en el momento de la acción sobre Fuentes de Ebro las únicas marcas en la mayoría de los carros era la numeración individual en las torretas. Los ejemplos conocidos son el 8, el 24 (un BT-5TU), el 28 y el 34.

 


La 15ª Brigada Internacional

La 15ª Brigada Internacional tenía cuatro batallones de infantería, con unos 600 hombres cada uno de ellos y una batería antitanque. Estaba comandado por el teniente-coronel Vladimir Copic, un croata que había servido en el Ejército Austro-Húngaro durante la Primera Guerra Mundial. Pese a su costumbre de cantar arias de óperas en las trincheras, Copic no estaba bien considerado por sus hombres.

El batallón más numeroso de la Brigada era el Británico. Como los demás batallones, estaba formado por tres compañías de fusileros y una de ametralladoras. Las de infantería estaban equipadas con fusiles Moisin Nagant y unas nuevas ametralladoras ligeras Degtyarev, mientras la de ametralladoras tenía Maxims de origen ruso. A medida que la Guerra progresaba, en las Brigadas Internacionales se incrementaban la proporción de españoles, así que para el otoño de 1937 cada batallón de la 15ª tenía una compañía española. De hecho, cuando en agosto llegó a Aragón el batallón Británico, la mitad del personal eran voluntarios españoles.

El batallón estaba comandado por el capitán Harold Fry quien había sido sargento del Ejército británico durante un tiempo. Fry había sido capturado en febrero del 37 y posteriormente intercambiado. Cuando regresó a España, en septiembre fue designado comandante del batallón. Además de los mandos militares, las Brigadas Internacionales tambián tenían un sistema de comisarios a nivel de brigada, batallón y compañía que ostentaban un rango similar al del comandante de la unidad. Los comisarios eran responsables de la instrucción política y la moral de los hombres. El comisario del batallón Británico, Eric Whalley, había sido elegido por el Partido Comunista británico. Como Fry, hacía poco de ésto.

El batallón Lincoln-Washington fue creado en julio de 1937 al unificar los anteriores batallones Lincoln y Washington, pese a que por lo general fue conocido simplemente como los "Lincolns". Este batallón había desarrollado recientemente un importante papel en los combates callejeros por los pueblos de Quinto y Belchite. Estaba comandado por el capitán Phil Detro, procedente de Texas y que había permanecido durante seis años en la Guardia Nacional estadounidense.
Además de la compañía española en cada batallón internacional estaba también el 24º Batallón, componente de la Brigada desde marzo del 37. El comandante era el capitán Aguilla. Para preservar el carácter internacional de la Brigada, existía un cierto número de cubanos y latinoamericanos en este batallón.

Tras finalizar los combates en Belchite, el batallón Dimitrov, generalmente considerado como la unidad de choque de la Brigada, fue transferido a otro lugar y reemplazado por el recientemente constituido batallón Mackenzie-Papineau. Este batallón (cuyo nombre corresponde al de dos dirigentes de los alzamientos canadienses contra los británicos en 1837) era nominalmente canadiense aunque en la práctica la mayoría de sus hombres eran norteamericanos. Generalmente conocidos como los "Mac-Paps", el batallón estaba comandado por el capitán Robert Thompson de Oregon, quien se había recuperado de una herida sufrida cuando servía en el batallón Lincoln. Thompson, más tarde, sirvió como sargento en el Ejército norteamericano y ganó la Cruz de Servicios Distinguidos en Nueva Guinea.

La Batería Antitanque poseía tres cañones soviéticos de 45mm. modelo 1932 que eran copias bajo licencia de un diseño alemán de la Rheinmetall. El personal de la batería era principalmente británico. En el momento de Fuentes de Ebro, el comandante estaba enfermo y en su ausencia, la batería estaba dirigida por su comisario, Bill Alexander, futuro comandante (e historiador) del batallón Británico.

 


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