El Ejército de África

Carlos A. Pérez
Este artículo apareció en el boletín El Miliciano, nr. 7 (1997)

 

Además...
La Legión
La Mehala
Marruecos y la República
A propósito del Ejército de África. Precisiones a un artículo

 

 

Al inicio de la Guerra
El Protectorado de Marruecos se dividía en dos circunscripciones militares: la Oriental (zonas de Melilla y Rif) y la Occidental (Ceuta, Tetuán y Larache). Al mando se encontraba un General de División y su Estado Mayor con residencia en Tetuán. Las tropas eran las siguientes:

Circunscripción  Oriental

Circunscripción  Occidental

Además, a estas tropas, habría que incluir las de servicios: Intendencia, Sanidad, Transmisiones, etc. y dos Compañías del Mar situadas en Ceuta y Melilla.

En las restantes posesiones españolas en el continente africano existían otras fuerzas. Eran el Batallón de Tiradores de Ifni, creado el 11 de junio de 1934 a semejanza de los grupos de Regulares, con tres tábores de infantería y una mía de caballería. Las Fuerzas del Sáhara, destacadas en su mayor parte desde Canarias, estaban formadas por unos 500 hombres de diferentes armas que se repartían por las guarniciones de  Cabo Juby (la más numerosa con una compañía disciplinaria), Villa Cisneros y La Agüera. [4]

Las Fuerzas Jalifianas, nacidas como guardia palaciega del Jalifa, formarán tras la independencia los cuadros del futuro Ejército marroquí. En 1936, eran cinco Mehalas: Tetuán nº1, Melilla nº2, Lar­ache nº3, Rif nº5 y Gomara nº6, con cabeceras en Tetuán, Melilla, Larache, Villa Alhucemas y Xauen, respectivamente, y compuestas por tres tábores. Cada tábor compre­ndía tres mías (compañías) para un total de 360 hombres. La Policía Jalifiana estaba constituida por cinco mezjanias que encuadraban a seis oficiales, 30 suboficiales y 1.604 hombres de tropa.

En Guinea existía una mí­nima guarnición formada por la Guardia Colonial. La constituían cinco compañías repartidas por el territorio que cumplían las funciones de policía. La tropa de esta Guardia Colonial era mayoritariamente indígena.

El Ejército de África comprendía dos grupos diferentes de unidades: las de soldados peninsulares y las de tropas indígenas, aunque no todas eran homogéneas en este sentido, ya que solían contar con un pequeño porcentaje de tropa del otro tipo. Las mayoritariamente africanas eran un total de quince tábores de infantería de Regulares, cinco de caballería y cinco compañías de depósito; quince tábores de la Mehala del Jalifa y cinco mezjanias de la Policía Jalifiana; tres tábores agrupados en un Batallón de Tiradores de Ifni y sendos batallones de Zapadores-Transmisiones. Las tropas peninsulares se agrupaban en seis banderas legionarias, seis batallones de Cazadores de África, dos Grupos de Ametralladoras de Posición, dos Agrupaciones de Artillería, los servicios de Intendencia, Sanidad y las Compañías del Mar.

 

Efectivos

Unidades

Europeos

Marroquíes

Total

6 banderas Legión

4.200

-

4.200

6 batallones Cazadores

6.097

-

6.097

15 tábores FRI

2.160

6.830

8.990

15 tábores Mehala

540

4.902

5.442

5 mezjanias

-

1.640

1.640

5 tábores caballería FRI

426

990

1.416

2 agrupaciones artillería

2.000

-

2.000

2 batallones ingenieros

 

1.000

1.000

Intendencia

700

-

700

Sanidad

1.700

-

1.700

Tiradores de Ifni

310

925

1.235

Fuerzas del Sáhara

491

-

491

Totales

18.624

16.287

34.911

 

El paso del Estrecho

Tras cruzar durante la noche del 18 al 19 julio a bordo del destructor Churruca y la motonave Ciudad de Algeciras, desembarcaron por la mañana en Cádiz el 1º/Reg.Ceuta (562 hombres) y el 2ºescuadrón/Reg.Ceuta (107 hombres) desmontado. Tras descargar a las tropas, el Churruca junto con el crucero Libertad se pasaron al bando republicano. Esa misma mañana, la del 19, salió de Ceuta a bordo del cañonero Dato y del mercante Cabo Espartel el 2º/Reg.Ceuta (566 hombres), que desembarcaron en Algeciras a las 9 de la mañana. [5]

Tras la rebelión de la marinería frente a sus oficiales y la consiguiente defección para los nacionales de la Flota, ésta bloqueó el paso naval del Estrecho. Como consecuencia, el mando nacional habilitó siete aviones para transportar las tropas desde el Protectorado a Andalucía. [6] Así, el día 20 de julio, estos aparatos transportaban a 40 legionarios de la 5ªBra./Legión y a otros 24 regulares del 3º/Reg.Larache. Comenzaba de esta forma el primer puente aéreo de cierta importancia de la historia, que se fue reforzando a lo largo de los siguientes días. [7] Todos estos aparatos siguieron realizando innumerables travesías para poder transportar una cantidad significativa de tropas a la Península. Así, entre los días 20 y 30 de julio, transportaron a los tábores 1º/Reg.Tetuán (544 hombres) y 2º/Reg.Tetuán (456), además de un centenar de soldados del 3º/Reg.Larache.

Al tiempo que continuaba el puente aéreo, el 5 de agosto burló el bloqueo naval de superficie impuesto por los buques fieles a la República el denominado Convoy de la Victoria. En él cruzaron el Estrecho el 3º/Reg.Melilla (599 hombres); 1ºescuadrón/Reg.Melilla (100) y los soldados que quedaban del 3º/Reg.Larache (643). Pero este caso fue sólo la excepción que confirmó la regla, por cuanto las tropas del Ejército de África debieron trasladarse a la Península durante los siguientes meses por vía aérea. Así, durante el mes de agosto cruzaron 3.629 hombres agrupados en cinco tábores de Regulares y una harca de Tiradores del Rif recién reclutada entre las cábilas de esa zona. En septiembre fueron los 2.540 de los cuatro tábores de Regulares que aún quedaban en el Protectorado los transportados. [8]

Al finalizar septiembre, quedaban en Marruecos como guarnición casi 18.000 soldados. De Regulares, la mayor parte de los escuadrones de caballería y las Planas Mayores y Compañías de Depósito de los diferentes Grupos con las que se comenzó a formar nuevos tábores. En total unos 3.000 hombres. [9] De las Fuerzas Jalifianas, las cinco mehalas y cinco mezjanias de la Policía para un total de unos 7.000 hombres; los 1.200 del Batallón de Tiradores de Ifni y el medio millar de los dos batallones de Zapadores y Transmisiones de Marruecos. Además, esperando su turno aún permanecían los seis batallones de Cazadores de África con un total de 6.097 soldados europeos. Hasta la fecha, habían cruzado unos 13.000 soldados; los 4.000 legionarios iniciales y más de 9.000 regulares.

A primeros de octubre de 1936 se suspendió el puente aéreo, por lo que el transporte de tropas por el Estrecho se volvió a realizar mediante buques. En los primeros días cruzaban cuatro tábores de sendas mehalas de las Fuerzas Jalifianas y el día 5 se realizaba el "doble paso" de los navíos Arango y Montecillo hacia Marruecos cargados con 676 reclutas y del Ciudad de Alicante hacia Cádiz con un millar de soldados marroquíes. [10] Entre el 6 y el 14 de octubre se incorporaron a la Península cuatro batallones de Cazadores de África, cinco tábores de Regulares recién creados, la Bandera de Marruecos de Falange, los dos batallones de ingenieros y las dos mehalas que restaban por cruzar. En total, unos 10.000 hombres. [11]

A estas alturas habían pasado todas las unidades iniciales del Ejército de África y otras nuevas como los cuartos tábores de Regulares y la harca de Tiradores rifeños al mando del capitán Sánchez Pérez. En total, se incorporaron al Ejército nacional en campaña unos 23.000 soldados de diferentes cuerpos aunque la mayoría marroquíes. Desde el mes de agosto se había iniciado el reclutamiento de norteafricanos con los que formar nuevas unidades: para estas fechas eran ya más de tres mil quinientos y los voluntarios continuaban afluyendo a los centros de instrucción.

El general Luis Orgaz fue el Alto Comisario en Marruecos hasta el 25 de marzo de 1937 en que se convirtió en Jefe del MIR (Movilización, Instrucción y Recuperación). Para comienzos de octubre, el Protectorado se había convertido en un importante centro de reclutamiento y formación de nuevas unidades, pero había pasado a un segundo plano en importancia militar. En consecuencia, a las unidades allí destacadas se les sustituyó el armamento por otro de inferior calidad y se les restringió las reservas de armas, municiones y equipamientos.

Además de los soldados marroquíes que nutrieron los nuevos tábores de Regulares y de la Mehala, de la Península también llegaron reclutas españoles con los que se formaron nuevos batallones de Cazadores de África. [12] Los mandos nacionales prefirieron formar nuevas unidades con los soldados que se incorporaban antes que destinarlos a reemplazar las bajas de las que ya existentes, aunque tal y como reconocían, fuesen de menor calidad. Esto se debía a los escasos cuadros que quedaron en África para formar las nuevas unidades y a que la tropa enrolada una vez comenzada la guerra era considerada de peor calidad "guerrera". Además de instruir nuevos soldados, al poco, comenzaron a salir suboficiales y alféreces provisionales formados en las academias de Dar Riffien y Xauen. Para diciembre del 36, había disminuido en gran medida la recluta de marroquíes.

Estas nuevas unidades siguieron cruzando a la Península a medida que finalizaban su periodo de formación. Durante la segunda mitad de octubre de 1936, se incorporaron dos tábores del Batallón de Tiradores de Ifni y una mezjania jalifiana de caballería al mando del capitán Reparaz. En noviembre se trasladaron tres tábores y dos escuadrones de Regulares. En diciembre, siete tábores y un escuadrón. En enero de 1937, cuatro tábores. En febrero, tres tábores y en marzo, uno sólo. Durante este periodo de cinco meses, viajaron también a la Península diferentes fuerzas jalifianas. En concreto, un tábor (el 3º/Meh.Rif), una unidad de depósito y once compañías de ametralladoras y once secciones de morteros para cada uno de los tábores de mehala que luchaban en territorio nacional. En este último periodo referido, entre la segunda mitad de octubre del 36 y marzo del 37, fueron algo más de 14.500 soldados los que salieron del Protectorado, lo que elevaba el número total a 37.500. [13]

A partir de la primavera del 37 y como consecuencia de la disminución de marroquíes enrolados desde finales de 1936, la cadencia en la creación de nuevas unidades decayó hasta cesar. Entre abril y mayo se incorporaron las últimas unidades de Regulares, así como un tábor del batallón de Tiradores de Ifni-Sahara. [14] En estos dos meses cruzaron 9.500 nuevos soldados. Para establecer el cómputo global se debe añadir los más de 13.000 efectivos de las dos agrupaciones de artillería iniciales y de los 17 batallones de Cazadores que se crearon. En total 60.000 hombres, aunque queda por saber el número de soldados enviados como reemplazos.

En definitiva, el Ejército de África de preguerra fue trasladado paulatinamente a la Península para participar en los combates. Pocas fueron las unidades iniciales que permanecieron en territorio marroquí. Allí quedaron las planas mayores y las compañías de depósito de estas unidades para encuadrar a los nuevos reclutas llegados del otro lado del Estrecho o a los mercenarios marroquíes que se alistaban. En el caso de los europeos, parte de los reclutas o reservistas llamados a filas, especialmente los de Andalucía y Extremadura, eran instruidos durante quince días en el Protectorado. Desde allí, donde fueron encuadrados en batallones de Cazadores hasta la primavera de 1937 y a partir de entonces en las denominadas divisiones de la serie 150, eran enviados de nuevo a España para combatir.

 

Notas finales

A la hora de realizar este trabajo se ha seguido el artículo de Gárate Córdoba al que se le han incorporado datos extraídos de las demás fuentes citadas. La limitación de este artículo es que se centra en las tropas marroquíes que participaron por lo que ignora todas las demás unidades del Ejército de África que estaban compuestas exclusivamente por europeos. Los historiales de las banderas de la Legión se pueden extraer del libro citado al respecto y su orden de batalla se debe seguir en el artículo dedicado a la Legión (en recuadro). Además, muy a menudo las fuentes consultadas se contradicen, por lo que se ha hecho necesario un esfuerzo por contrastar y racionalizar los datos aportados por cada una de ellas.

Una de las mayores divergencias aparece a la hora de cuantificar las unidades que fueron creadas en Marruecos y se trasladaron a la Península. Aparte de la Legión que formó sus unidades nuevas en España, todas las fuentes coinciden en señalar que se crearon 15 batallones de Cazadores de África, 37 tábores de regulares, una harca de Tiradores del Rif, un tábor del Batallón de Ifni-Sáhara, una bandera de Falange. Pero mientras Gárate Córdoba señala que vinieron 10 tábores de Mehalas, Salas Larrazábal lo eleva a 20 tábores (4 por cada mehala) y añade tres escuadrones de caballería de las Fuerzas Jalifianas y 6 tábores del Batallón de Tiradores de Ifni, algo que en principio Gárate Córdoba ignora.

Otro tema de controversia es el de los reemplazos enviados. Como ya se ha dicho, los mandos nacionales no eran muy partidarios de enviar reemplazos a las unidades ya existentes. Consideraban que la incorporación de reclutas disminuía la moral de esas unidades de choque. Según Ruiz Fornells (que estuvo en la Dirección General de Movilización), durante el periodo de creación de nuevas unidades, hasta que cesó el reclutamiento en marzo del 37, fueron 4.893 (3.893 de ellos marroquíes) los reemplazos enviados para cubrir bajas. Sólo a partir de los meses de julio y agosto de 1938, comenzaron a incorporarse voluntarios procedentes de la zona francesa de Marruecos en un número que alcanzó los 5.240.

Este mismo autor da una relación de unidades que habían llegado del Protectorado hasta marzo de 1937 que difiere en algunos casos de lo aportado por las otras fuentes. Según él fueron 18 batallones de Cazadores con 12.312 hombres, 8 banderas de la Legión con 5.600, un batallón de ametralladoras (formado quizá de los dos Grupos de Ametralladoras de Posición iniciales) con 500, una bandera de Falange con 500, 42 tábores de Regulares con 30.156, tres tábores de los Tiradores de Ifni con 1.800, 10 tábores de mehalas jalifianas con 6.000, 8 baterías de artillería con 800 y 4 compañías de ingenieros con 400. En total 62.691 hombres, de los que 27.872 eran españoles y 35.089 marroquíes.

Por otro lado, Gárate Córdoba finaliza su artículo haciendo un balance final de los combatientes africanos. Y sin ninguna referencia previa añade sendos grupos de zapadores y transmisiones y eleva el total de tábores de mehalas a 20 (además de tres de caballería), los tábores de Tiradores de Ifni a seis. De esta forma acaba por coincidir con lo indicado en un principio por Salas Larrazábal pero no nos aclara cuando se crearon estos tábores. En resumen, señala la existencia de 51 tábores de Regulares y 5 de caballería, 20 tábores de las mehalas jalifianas y 3 de caballería, 6 tábores de Tiradores de Ifni, un tábor de Ifni-Sáhara, una harca de Tiradores del Rif, una sección de mezjanias de caballería, 21 batallones de Cazadores de África, los dos grupos de zapadores y transmisiones y la bandera de Falange. En total calcula en 52.460 los combatientes marroquíes. Pero para acabar de confundir un poco más, en última instancia se hace eco de un hallazgo en los archivos del S.H.M en el que se detallan los alistados en los grupos de Regulares de Melilla nº2 y Alhucemas nº5. Hace una extrapolación de estos datos a los demás grupos de Regulares que le llevan a aumentar la cantidad de soldados de este cuerpo a más de 60.000, de los 25.330 del anterior recuento. El total de combatientes norteafricanos aumenta de este modo hasta los 78.240. Al final, ofrece dos cálculos completamente diferentes sin relación alguna.

Pese a estas últimas diferencias, en este artículo se ofrece un orden de batalla del Ejército de África casi completo que quizá sea completado más adelante con una mayor investigación. Para finalizar, cabe aclarar dos cuestiones que a menudo no se conocen y provocan errores. Los tábores de regulares, pese a tener una plantilla de poco más de 500 hombres, alcanzaron un número de soldados equivalentes a los demás batallones regulares. La media de los tábores de preguerra era de 600 hombres y los de nueva creación de 625. Por otro lado, los tábores de la mehala y del Batallón de Tiradores de Ifni sí eran más pequeños, en torno a los 350 hombres, por lo que actuaron en la Guerra emparejados de dos en dos. Así, muchas veces, cuando se menciona a alguna mehala hay que tener en cuenta que la misma tenía unos efectivos equivalentes a un batallón regular.

 

Fuentes Utilizadas

 

Notas

[1] La plantilla de los tábores de infantería era de 18 oficiales, 21 suboficiales, 470 cabos y soldados y 3 miembros del CASE. En total 516 hombres de los que 394 eran marroquíes. Su dotación de armamento de 421 fusiles y mosquetones, 199 pistolas, 2 morteros de 81 ó 120 mm, 18 de 50 mm y un cañón de 70 mm. La plantilla de los tábores de caballería con tres escuadrones era 17 oficiales, 23 suboficiales, 310 cabos y soldados y 7 del CASE. En total 357 hombres de los que 260 eran marroquíes. La de los de dos escuadrones era de 12 oficiales, 17 suboficiales, 208 cabos y soldados y 5 del CASE. Un total de 242, 174 de ellos moros.

[2] Al instaurarse la República en 1931 había en el Protectorado de Marruecos cinco regimientos de Infantería, los números 40, 41, 42, 43 y 44, que se disolvieron. El último dio origen a los batallones de ametralladoras nº2 y nº3 (que se establecieron en Plasencia y en Almería) y los restantes a ocho batallones de Cazadores de África, que se numeraron sucesivamente. Durante el ministerio de Gil Robles, los nº4 y 5 se trans­formaron en los Grupos de Ametralladoras de Posición de Ceuta y Melilla.  Información facilitada al autor por Ramón Salas Larrazábal mediante carta del 19 de febrero de 1992.

[3] Quedaban independientes dos baterías de 75 mm de las seis que reforzaron la dotación anterior durante el mandato de Gil Robles (fueron dos de 75mm, dos de 105mm, una de 150 mm y otra de 155mm. Información de Salas Larrazábal).

[4] La plantilla de los Tiradores de Ifni era de 31 oficiales (10 marroquíes), 38 suboficiales y 1.166 individuos de tropa. La de las Fuerzas del Sáhara la componían 11 oficiales, 36 suboficiales y 444 de tropa.

[5]  Este tábor fue la única unidad que desembarcó en esta ciudad.

[6] Estos aparatos fueron tres Breguet XIX de reconocimiento y bombardeo ligero llegados de Larache, tres trimotores Fokker F-VII y un hidro Dornier Wal nº8 de reconocimiento y bombardeo de la Armada.

[7] El 21 se incorporaban dos cazas Nieuport 52, el 23 un Dornier Wal y dos hidros Savoia sin capacidad de transporte, el 26 un Douglas y un Junker y el 29 dos Dornier más.

[8] En agosto cruzaron: 1º/Reg.Alhucemas (630 hombres), 2º/Reg.Alhucemas (617), 1º/Reg.Melilla (601), 2º/Reg.Melilla (588), 2º/Reg.Larache (550) y el harca de Tiradores del Rif (550).Para el 16 de este mes habían pasado cinco banderas de legionarios y 10 tábores de RegularesEn septiembre fueron: 1º/Reg.Larache (643), 3º/Reg.Tetuán (711), 3º/Reg.Ceuta (566), 3º/Reg.Alhucemas (620).

[9] Los escuadrones que quedaron fueron: 1ºesc./Reg.Tetuán (112), 2ºesc./Reg.Tetuán (112), 2ºesc./RegMelilla (103), 3ºesc./Reg.Melilla (138), 1ºesc./Reg.Ceuta (99), 1ºesc./Reg.Larache (141), 2ºesc./Reg.Larache (113), 1ºesc./Reg.Alhucemas (112), 2ºesc./Reg.Alhucemas (134) y 3ºesc./Reg.Alhucemas (145). En total 1.209 jinetes.

[10] Tetuán nº1 (723) y Larache nº3 (700) fueron las primeras mehalas que cruzaron. El Ciudad de Alicante transportó dos tábores de la mehala de Gomara nº6 (731), unos 150 Regulares del grupo de Tetuán, una cincuentena de automovilistas y unos 25 artilleros.

[11] De Regulares eran: 4º/Reg.Tetuán (545 hombres), 4º/Reg.Melilla (559), 4º/Reg.Ceuta (590), 4º/Reg.Larache (698) y 4º/Reg.Alhucemas (607). De cada mehala jalifiana cruzaron sendos tábores cuyos efectivos juntos equivalían a un batallón de infantería. Las últimas fueron la de Melilla (729) yla del Rif (745). La bndera de Falange tenía unos 600 hombres.

[12] Con objeto de que sirvieran como cuadros con los que formar nuevas unidades, cada batallón de Cazadores sustituyó una de sus compañías por otra formada con marroquíes. Por ejemplo, a los Cazadores del Serrallo nº8 se les incorporó el 8 de agosto una compañía indígena procedente del 2º grupo de zapadores de Marruecos. Así, cada batallón de preguerra se transformó en un Grupo cuyas unidades de depósito en Marruecos formaban los nuevos batallones reclutados: los "B", "C" y "D". Hasta la primaver de 1937 se crearon 15 batallones con un total aproximado de 9.000 hombres. Las 21 compañías marroquíes (1.688 hombres en total) encuadradas en los Cazadores de África se disolvieron el 15 de julio de 1938.

[13] Los dos tábores del Batallón de Tiradores de Ifni reunían un millar de hombres, y la mezjania apenas alcanzaba el medio centenar. El total de fuerzas jalifianas fueron 1.649 soldados, entre las que se encontraba el 3º/Meh.Rif con 350. De Regulares, en noviembre cruzaron el 5º/Reg.Melilla (526), 5º/Reg.Ceuta (641), 5º/Reg.Larache (698), 1ºesc./Reg.Larache (141) y el 2ºesc./Reg.Larache (113); en diciembre el 5º/Reg. Tetuán (657), 6º/Reg.Tetuán (444), 6º/Reg.Melilla (639), 6º/Reg.Ceuta (683), 6º/Reg.Larache (698), 5º/Reg.Alhucemas (715), 6º/Reg.Alhucemas (801) y el 2ºesc./Reg.Alhucemas (134); en enero del 37 el 7º/Reg.Tetuán (379), 7º/Reg.Melilla (649), 7º/Reg.Ceuta (717) y el 7º/Reg.Alhucemas (627); en febrero el 8º/Reg.Tetuán (604), 7º/Reg.Larache (698), 8º/Reg.Larache (698); y en marzo el 8º/Reg.Ceuta (723). En total, 11.985 Regulares.

[14] En abril cruzó el 8º/Reg.Alhucemas (828 hombres); en mayo el 10º/Reg.Alhucemas (616), 11º/Reg.Alhucemas (608), 1ºesc./Reg.Alhucemas (112) y una sección de ametralladoras de caballería de Regulares (32); en junio el 9º/Reg.Melilla (675), el 9º/Reg.Larache (698), en julio el 10º/Reg.Melilla (678), 9º/Reg.Tetuán (246), 10º/Reg.Tetuán (571), 9º/Reg.Ceuta (705) y el 9º/Reg.Alhucemas (664); en octubre el 8º/RegMelilla (623), 11º/Reg.Tetuán (507), 10º/Reg.Larache (698); en noviembre el 10º/Reg.Ceuta (652) y el 3ºesc./Reg.Ceuta (134). Durante este periodo se incorporó también un tábor del batallón Ifni-Sahara, con 500 hombres, formado a partir del tábor del batallón de Tiradores de Ifni que desde 1935 se turnaba como refuerzo de la guarnición de las Fuerzas del Sahara.

 


LA LEGIÓN

En 1936, el Tercio de Extranjeros* era, sin lugar a dudas, el cuerpo de élite por excelencia del Ejército español. Creado por el teniente coronel Millán Astray a imagen y semejanza de la Legión Extranjera francesa, desde el primer momento participó en las campañas militares en el Protectorado español de Marruecos. La Legión se había construido ya su propia tradición, sus mandos constituían la crema de la oficialidad africanista y la férrea disciplina caracterizaba a una tropa que arrastraban la fama de no tener pasado.

A diferencia de la francesa, en el verano de 1936, la Legión española estaba mayoritariamente formada por españoles: lo eran el 95% de sus soldados. Existían seis banderas (batallones) agrupadas en sendas legiones (regimientos), una sección de enlaces y una bandera de depósito en Ceuta, para un total de 4.200 efectivos. Cada bandera estaba formada por tres compañías de infantería y una de ametralladoras y máquinas de acompañamiento. Posteriormente, durante la Guerra Civil, recuperaron la cuarta compañía de infantería que habían perdido con la Reforma de Azaña, alcanzando sus efectivos los 800 hombres. Su plantilla era de 668 hombres: 21 oficiales, 29 suboficiales, 616 legionarios y 2 miembros del CASE. La de armamento consistía en 257 pistolas, 395 fusiles y mosquetones, 18 fusiles-ametralladores, 8 ametralladoras, 2 morteros de acompañamiento de 81ó 120 mm, 18 morteros MLIC, en principio de 50 mm, y un cañón de 70 mm de acompañamiento.

Desde el primer momento, las banderas legionarias constituyeron la columna vertebral de las columnas del Ejército de África que avanzaron desde Andalucía hasta Madrid. Su movilización fue como sigue: la Primera tenía su cuartel en Tauima y se trasladó a Melilla el 18 de julio. El día 20 salió para Ceuta y el 5 de agosto cruzó el Estrecho en el Convoy de la Victoria. La Segunda marchó el día 18 desde Targuist hasta Melilla. El día 30 se trasladó a Ceuta y pasó a la Península por vía aérea el 10 de agosto. La Tercera se encontraba en Villa Sanjurjo el 18 de julio cuando se le ordenó dirigirse a Melilla. Ahí permaneció hasta el 16 de septiembre, fecha en la que marchó a Tetuán. Cruzó el Estrecho por vía aérea entre los días 19 y 20 de ese mes. La Cuarta tenía su sede en Dar Riffien. Permaneció en Ceuta hasta el 27 de julio, fecha en la que cruzó el Estrecho. La Quinta, también en Dar Riffien, marchó inmediatamente a Tetuán, y a la Península entre el 20 y el 24 de julio por vía aérea. La Sexta estaba en Xauen el 17 de julio. Desde Ceuta pasó el Estrecho entre el 31 de julio y el 3 de agosto.

A lo largo de la Guerra se crearon otras doce nuevas banderas legionarias, principalmente en su Centro de Instrucción de Talavera, adonde los voluntarios llegaban a través de los diversos banderines de enganche repartidos por el territorio nacional. La Séptima se encontraba a finales de septiembre  de 1936 en pleno proceso de instrucción y sufrió sus primeros combates durante los días 30 y 31 de octubre. La Octava fue organizada en la ciudad de Tauima, en el Protectorado marroquí. Cruzó el Estrecho por vía marítima el 13 de septiembre y recibió su bautismo de fuego el 15 de octubre. La Novena comenzó su formación en Talavera desde primeros de diciembre y partió para el frente el 1 de enero de 1937. Sus primeros combates los tuvo el día 6 del mismo mes. La Décima comenzó a crearse en la ciudad toledana con el nuevo año y recibió su bautismo de fuego el 18 de febrero. La Undécima tuvo su instrucción entre el 17 de febrero y el 11 de marzo, y su bautismo el 15 de marzo. La Duodécima se organizó desde principios de febrero en Talavera, para marchar el 11 de marzo hacia el frente, en donde tuvo sus primeros combates el 27 de marzo. La Decimotercera comenzó a formarse el primero de julio y entró en combate, sin estar completamente lista, el día 10 del mismo mes. La Decimocuarta se creó en agosto. El 25 partió para el frente y recibió su bautismo de fuego un día más tarde. La Decimoquinta se constituyó durante el mes de agosto en Zaragoza a partir de una unidad de voluntarios ya existente: la Bandera Sanjurjo. Recibió una intensa instrucción hasta el día 13, para entrar en combate dos días más tarde. La Decimosexta se formó en Talavera a finales del 37 y tuvo sus primeros combates el 23 de enero de 1938. La Decimoséptima comenzó a formarse a principios del 38 en Talavera. A mediados de febrero marchó a Zaragoza donde se le incorporó la 67ª Compañía "Juana de Arco" compuesta por voluntarios franceses. El 19 de marzo salió para el frente y entró en combate el 23. La Decimoctava comenzó a formarse a partir del 24 de abril en Talavera. A finales de ese mes, con dos compañías solamente se trasladó a Zaragoza, en donde fue completada. Recibió su bautismo de fuego el 25 de julio.

Además de estas unidades de Infantería, a primeros de octubre del 36 se organizó en Cáceres un Regimiento de Carros de Combate (la primera compañía de carros del Ejército nacional se crearía el día 6 y recibiría su bautismo el 21). Esta unidad salió para el frente como un batallón en el que se encuadraban numerosos legionarios el día 27 de octubre y entró en combate el 1 de noviembre. A principios de 1937 se había convertido en la Bandera Legionaria de Carros de Combate y el 4 de marzo se le incorporó una Compañía Antitanque. A principios del 38 era ya la Agrupación de Carros de la Legión.

[*] Desde 1924 se había denominado Tercio de Marruecos, más tarde Tercio de Extranjeros y desde 1937, simplemente La Legión.

 


LA MEHALA
(por Jaime de Miguel)

En 1913 se creó el Protectorado Español de Marruecos. El representante del Sultán, el Jalifa, fue premiado con la creación de un Ejército completamente marroquí cuyo Mando recaía en el Madjen (el gobierno del Jalifa) aunque en la práctica estuviese controlado por la autoridades españolas del Protectorado a través de oficiales de esta nacionalidad.

Se enviaron desde España instructores (jarrub) y personal de mando que organizaron el Ejército del Protectorado en secciones (yemaas), compañías (mias) y batallones (tábores), que estaban mandadas, respectivamente por un "mulazemin", un "caíd mia" y un "caíd de tábor". Los suboficiales eran llamados "mokaddemin", los cabos "maauenin" y los soldados "askaris". En definitiva, la Mehala se componía de dos tábores de infantería con una o dos mias cada uno y 110 askaris en cada una de éstas. Las mias de caballería tenían 75 askaris.

Las armas principales eran los fusiles de 7mm y las granadas de mano. Durante la Guerra Civil Española, los tábores recibieron una sección de ametralladoras y dos morteros de 81mm. Cada mia tenía también tres ametralladoras ligeras.

El uniforme de los oficiales era verde-gris, botas altas negras, correaje de cuero y gorra de plato con los colores rojo y verde esmeralda (los tenientes lucían el gorrillo con estos colores). Los tabardos llamados "candoras" de color arena eran muy populares, pese a que la "chilaba" marrón con finas rayas blancas era el uniforme oficial. La tropa lucía en la cabeza el típico turbante o la "chechia", un gorro rojo sin visera en forma de casquete redondeado.

A finales de 1915 existían cuatro mias de infantería y dos de caballería, más una sección de artillería de montaña que sería más tarde disuelta. Durante 1922, la Policía marroquí (más de 30 mias) fue incorporada a la Mehala con lo que al acabar 1926, existían seis mehalas (regimientos) de tres tábores (batallones) cada una y tres mias (compañías) cada uno de éstos. Eran: Tetuán nº1 (la antigua Mehala), Melilla nº2 (policía local), Larache nº3 (polícia local), Yebala nº4 (policía local), Rif nº5 (compuesta por diferentes tribus rifeñas), y Gomara nº6 (creada en 1926 al disolverse la Mehala nº4).

El Jalifa, Muley Hassan, era un títere del Gobierno español desde 1925 que junto con el Gran Visir de Tetuán decidió apoyar el alzamiento militar tras entrevistarse con uno de los conspiradores, el coronel Beigbeder. No tardaron en proporcionar voluntarios al bando sublevado. Como anécdota, cabe recordar que un destacamento de las mejaznias formó parte de la Guardia de Franco.

Durante la Guerra Civil Española, cada mehala envió dos tábores a la Península que fueron asignados a las diferentes divisiones. A finales de 1938 estaban distribuidos de la siguiente manera: 1º y 3º/Meh.Tetuán en la 53ª División (Aragón); 1º/Meh.Melilla y 1º/Meh.Rif en la 11ª División (Centro); 2º/Meh.Melilla en la 107ª División (Centro); 1º/Meh.Larache en la 18ª División (Centro); 2º/Meh.Larache en la 14ª División (Centro); 3º/Meh.Rif en la 108ª División (Ebro); 1º/Meh.Gomara y 2º/Meh.Gomara en la 83ª División (Ebro).

La Mehala no sólo fue una tropa nominalmente al servicio del Jalifa. Fue un cuerpo autóctono, afín al de Regulares, pero más enraizado en el mundo "harqueño" (de las tribus rifeñas) y por tanto, utilizado en aquellas labores que de ser realizadas por la tropa europea hubiesen despertado mayores recelos. Su actuación previa a la Guerra es bastante relevante, tanto en las Campañas de Marruecos como en posteriores operaciones de pacificación. Varios tábores participaron en el desembarco de Alhucemas.

Básicamente era un cuerpo ligero, con 300 hombres por tábor frente a los casi 500 de los Regulares. Equipada con armamento ligero, era considerada como tropa nativa de choque.

 


MARRUECOS Y LA REPÚBLICA

En la edición del 6 de octubre de 1936 del periódico Mundo Obrero se anunciaba la intención de formar por parte de los marroquíes antifascistas asentados en Madrid un Batallón de Milicias Marroquíes vinculado al Quinto Regimiento. A tal efecto se inició en el consulado republicano de Tánger la recluta de voluntarios de diversas nacionalidades. En total fueron unos 150 mayoritariamente marroquíes que en una expedición llegaron a Madrid a través de Gibraltar y Málaga. El batallón no se pudo crear por lo que estos voluntarios se incorporaron primero a diferentes unidades del Quinto Regimiento y posteriormente a las Brigadas Internacionales. Además el Gobierno republicano envió al teniente coronel Juan Ayza a Marruecos entre febrero y agosoto de 1937 para que estudiase las posibilidades de promover una sublevación. Su informe final lo desaconsejó.

 


A propósito del Ejército de África. Precisiones a un artículo

por José Luis de Mesa Gutiérrez
Este artículo apareció en el boletín El Miliciano, nr. 12 (1998)

 

Nota del editor. El objetivo de mi artículo “El Ejército de África” no era tanto establecer el número exacto de voluntarios norteafricanos que combatieron en el Ejército Nacional como ofrecer una amplia visión de conjunto sobre las unidades que compusieron a aquel. Para ello, usé aquellas fuentes bibliográficas disponibles y a las que tuve acceso, sin poder realizar ningún tipo de investigación de archivo. José Luis de Mesa, especialista en voluntarios extranjeros del Ejército Nacional, aporta su investigación archivística al respecto enriqueciendo, sin duda, el artículo inicial.

Cuando leí el artículo publicado por Carlos A. Pérez sobre el Ejército de África [véase EL MILICIANO, núm. 7 (marzo 1997), n. ed.] me llevé una agradable sorpresa sobre la forma de tratar el tema y el contenido del mismo, pero teniendo en cuenta que encontré datos erróneos que se van transmitiendo de unas fuentes a otras y que poseía otros que competaban y enriquecían aquellos, no dudé en proponerle una colaboración con EL MILICIANO sobre el tema, y con su conformidad pasé a elaborar las precisiones y ampliaciones que siguen.

En primer lugar y dado que en la nota número uno se mencionan las plantillas de los tábores de los Grupos de Fuerzas Regulares Indígenas (GFRI), quiero decir que los mismos no se corresponden con la realidad de los hombres que había sobre las armas y la cifra de soldados indígenas, y que ni siquiera puede determinarse a través de los datos que existen en los archivos del Servicio Histórico Militar (SHM) en Ávila. Por mis manos han pasado cinco documentos distintos (el primero en A. 6, L. 344, C. 33; el segundo en A. 31, L. 31, C. 7; el tercero en A. 9, L. 146, C. 1-13; el cuarto en A. 9, L. 156, C. 1-13; y el quinto en A. 9, L. 146 Bis, C. 1-13), y en cada uno las cifras que al respecto se dan son distintas. Así, en el primero, la plantilla es de 10.576 indígenas, pero sólo hay en filas 7.404. El segundo eleva los que hay en filas a 8.298 y el tercero a 9.389. El cuarto los reduce a 8.134 y el último a 5.416. Según otros documentos no numerados, en uno el número de indígenas es de 5.825, mientras que en otro hay 10.343 en filas, de los cuales 8.828 estaban en sus bases y 1.515 en destacamentos. De estas cifras podemos deducir que los tábores no estaban al completo de sus efectivos y que los primeros alistados con posterioridad al 17 de julio, fecha de la sublevación en Marruecos, debieron completar las filas de las unidades existentes.

En SHM, A. 1, L. 1, C. 4 se guarda un documento del 4 de diciembre de 1940 en el que se especifica el personal existente en cada unidad en la fecha antes mencionada y se constata la existencia de algunas que no corresponden con las que aparecen mencionadas por Carlos A. Pérez con relación a la Circunscripción Oriental y que paso a especificar a continuación siguiendo el orden del artículo mencionado.

En los archivos consultados no aparece un documento semejante referido a la Circunscripción Occidental, pero en otro se señala que en el GFRI Ceuta núm. 3 existía una compañía de depósito.

El Batallón de Tiradores de Ifni se componía de una plana mayor y tres tábores de infantería (cada uno con tres mías de fusiles, una mía de máquinas de acompañamiento y una mía de zapadores). En dicha colonia existía, además, una Sección de Mar con un sargento europeo, otro indígena y veinticuatro cabos y marineros indígenas. Otros diecinueve indígenas había en total entre artillería e ingenieros. [D.O.M.G, núm. 135 (15 junio 1934)]

En el Sáhara existían fuerzas indígenas que se habían creado por Real Orden de 27 de julio de 1926 al constituirse una mía con una plantilla de cuatro oficiales europeos; más un oficial, cincuenta y cuatro suboficiales y soldados indígenas. Por Real Orden de 10 de octubre de 1928 las mías eran dos, una a pie y otra a camello, si bien más adelante se la dotó con caballos. En el Anuario Militar de 1934, y entre las fuerzas dependientes de la Dirección General de Marruecos y Colonias se hace constar que en las Tropas de Policía del Sáhara había en plantilla los siguientes indígenas: dos kaídes de mía, cuatro foakhas, un kateb de primera, un sanitario, dieciocho camelleros, siete sargentos, dieciocho cabos, dos askaris de nuba, quince de primera y 128 de segunda. Aunque en el Anuario Militar de 1936 no figuran las plantillas correspondientes, se menciona que las Tropas de Policía del Sáhara se componían de una escolta a caballo mandada por un brigada español (este grado no existió nunca entre los indígenas, que pasaban de sargentos a oficiales moros de segunda), una mía de camellos con un capitán y un teniente europeos y la sección nómada de Río de Oro, al mando de otro teniente europeo. En 1936, éste era el legendario en el desierto del Sáhara, teniente De la Gándara, quien durante la Guerra murió mandando la 1ª Mía del Tábor de Ifni-Sáhara, y que fue condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando a título póstumo.

Aunque tampoco se refleja en el Anuario Militar de 1936 la plantilla de la Guardia Colonial de Guinea, en el de 1934 los indígenas guineanos que la componían eran treinta y tres músicos, cuatro sargentos, veinticuatro cabos, dieciocho cornetas, doce guardias de primera y 600 de segunda.

Finalmente, las Fuerzas Jalifianas, que nacieron en octubre de 1914 bajo el nombre de “Mehal-la” (el tradicional de las tropas regulares del antiguo ejército imperial marroquí) al constituirse en Tetuán la 1ª Mía de la “Mehal-la Xerifiana”, y que fue aumentando hasta estar articulada por dos tábores con tres mías de infantería y dos de caballería cada uno. En 1922 se acordó la disolución de las denominadas Mías de Policía Indígena integrándose en “mehal-las”, y en 1925 se creó una Inspección General de Intervención y Tropas Jalifianas de la que dependían aquellas.

Tras diversas reformas, en 1936, las Fuerzas Jalifianas estaban formadas por la Guardia del Jalifa constituida por una Nuba de Música, cuatro secciones de infantería y una de caballería, con un total de 202 indígenas entre oficiales, sargentos y askaris. Las “mehal-las” eran cinco: Tetuán núm. 1, Melilla núm. 2, Larache núm. 3, Gomara núm. 4 y Rif núm. 5, más las “Mehaznias Armadas”, especie de policía rural instruida por oficiales y suboficiales españoles procedentes de la Guardia Civil y que estaban integradas por veteranos procedentes de las unidades que durante las Campañas de Marruecos, habían servido bajo mandos españoles y marroquíes en regulares, mehal-las, harkas, idalas o goums amigos.

Según un documento del SHM (A. 31, L. 1, C. 19), la composición de las “mehal-las” el 17 de julio de 1936 era la siguiente: Tetuán núm. 1: tres tábores de infantería, los dos primeros con 350 hombres y el tercero con 384. Melilla núm. 2: dos tábores de infantería con 365 hombres cada uno y otro de caballería con 285. Larache núm. 3: igual composición e integrantes que la de Melilla, salvo el tábor de caballería que contaba con 286 hombres. Gomara núm. 4: tres tábores de infantería con 367, 365 y 364 hombres, respectivamente, sin caballería. Rif núm. 5: con seis tábores de infantería, cada uno de ellos con 365 hombres y sin nada de caballería.

En el documento clasificado A. 6, L. 343, Dt. 30, aparecen la composición en junio de 1936 de varias Mehaznias Armadas: la de Yebala contaba con tres oficiales y 314 hombres, la de Gomara con cuatro y 392 respectivamente, y la de la Región Occidental con tres oficiales y 266 guardias, todos indígenas.

 

La creación de nuevas unidades

Con la excepción de la Guardia Colonial de Guinea, que no fue empleada nunca en la Península aunque algunos guineanos se alistasen a título personal en la Legión, el resto de fuerzas destacadas en África, tanto europeas como indígenas, formaron nuevas unidades, muchas de las cuales pasaron el Estrecho para combatir en España.

Los batallones europeos de Cazadores de África llegaron a crear compañías indígenas pero es erróneo afirmar que en cada batallón expedicionario hubiera una de ellas. Sólo la tuvieron los batallones A, B y C de Melilla, Las Navas, Serrallo, San Fernando y Ceuta; y los A y B de Ceriñola. Es decir, un total de diecisiete. Por término medio estaban integradas por ochenta y dos indígenas, si bien el C de Serrallo tuvo ochenta y ocho y el C de San Fernando setenta y tres. Para reponer bajas en los mismos, hasta 1937 sólo cruzaron el Estrecho 369 indígenas (SHM, A. 31, L. 1, C. 23).

De las unidades de la Circunscripción Oriental, el Batallón de Cazadores de Melilla núm. 3 creó ocho batallones, de los que siete pasaron a España, y una compañía de plaza; el batallón Ceuta núm. 7 creó otros ocho batallones, de los que también pasaron siete.

En la Circunscripción Occidental falta un documento igual, pero se sabe que la 2ª Legión del Tercio creó en España otras seis banderas y el Grupo de Ametralladoras de Posición una compañía de 100 hombres que envió a la Península. Del resto de las unidades europeas que había en la misma no se poseen datos pormenorizados.

El GFRI Tetuán núm. 1 creó nueve tábores y cuatro escuadrones, pasando un total de once tábores y dos escuadrones. El GFRI Ceuta núm. 3 creó ocho tábores y tres escuadrones, cruzando el mar un total de diez tábores y dos escuadrones. Finalmente, el GFRI Larache núm. 4 creó otros ocho tábores y dos escuadrones: el Estrecho lo cruzaron un total de diez tábores y un escuadrón.

En todo el Protectorado se creó una unidad muy especial por muchos aspectos: la Bandera de Falange de Marruecos, en la que codo con codo combatieron españoles, marroquíes, hebreos y extranjeros de varios países afincados en el mismo y que estaba mandada por oficiales y suboficiales españoles y marroquíes, tanto en activo como retirados.

También la Guardia Civil, entre los números destacados en Marruecos reclutó una compañía expedicionaria a la que se unió otra compuesta por indígenas.

El Batallón de Tiradores de Ifni dio lugar a las siguientes unidades expedicionarias: un tábor en el que se fundieron los 1º y 3º originarios que llegó a España el 23 de octubre de 1936 en los vapores León y Castillo y La Palma. El 2º originario, que estuvo unos meses destacado en Guinea después de conseguir su incorporación a la España nacional, en julio de 1937 pasó a Canarias, en donde sus mías sirvieron de embrión de varios tábores formados por indígenas y españoles. Así, con base en la 3ª nació el 2º Tábor de Ifni (también conocido como 283º Batallón). Con la 1ª se constituyó el 4º Tábor de Ifni (286º Batallón), que en agosto de 1937 pasó a España en unión del 5º Tábor de Ifni (289º Batallón), nacido de la 2ª Mía. Y en julio de ese mismo año se empezó a formar el 6º Tábor (292º Batallón) que pasó a la Península en el mes de noviembre.

Para finalizar con los tábores procedentes del África occidental española, en noviembre de 1936 se organizó una de las unidades más combativas y condecoradas durante la Guerra. Me refiero al 3º Tábor, más conocido por la procedencia de sus indígenas como de Ifni-Sáhara. A efectos orgánicos y de reclutamiento, dado que las posibilidades en hombres tanto de Ifni como del Sáhara eran escasas, en septiembre de 1937 se dispuso que los tábores 1º de Ifni e Ifni-Sáhara pasaran a depender del GFRI Tetuán núm. 1, el 2º y el 4º pasan a la dependencia del GFRI Ceuta núm. 3, así como los 5º y 6º pasan a la del GFRI Larache núm. 4. Todavía se creó un 7º Tábor para guarnecer el territorio. En mayo de 1938 se acordó que con todos los tábores de Ifni, a efectos administrativos, se formase un Grupo de Tiradores de Ifni con residencia en Tetuán y un destacamento en Ifni. En septiembre se procedió a una nivelación de las plantillas por lo que cada tábor-batallón quedó constituido con una plana mayor, una sección de obreros y explosivos, una sección de máquinas de acompañamiento, tres compañías de fusiles y una de ametralladoras. En total 579 hombres de los que serían indígenas tres oficiales, doce sargentos, treinta y cinco cabos, nueve cornetas, nueve tambores y 192 askaris, lo que eleva el número de indígenas a 260, menos de la mitad de los efectivos de cada unidad.

Las “Mehal-las” expandieron algo su composición, tanto en la Península como en el Protectorado. La de Tetuán núm. 1 en España creó una plana mayor, una compañía de depósito, dos compañías de ametralladoras y dos secciones de morteros. En Marruecos un tábor de infantería, otro de caballería, cuatro secciones de fusiles-ametralladores, una plana mayor y una compañía de depósito. Las de Melilla núm. 2 y Larache núm. 3 crearon cada una en la Península una compañía de depósito, dos de ametralladoras y dos secciones de morteros. En el Protectorado, una compañía de depósito, un tábor de infantería y cuatro secciones de fusiles-ametralladores. La de Gomara núm. 4 fue la única que en España creó un tábor que por falta de reservas fue rápidamente disuelto. Como las otras “Mehal-las” creó en España para cada uno de sus tábores expedicionarios las correspondientes compañías de ametralladoras y secciones de morteros, amén de la compañía de depósito. En Marruecos sólo surgieron la compañía de depósito y una sección de fusiles-ametralladores por tábor no expedicionario. Las mismas unidades en España y Marruecos creó la del Rif núm. 5.

Las compañías de ametralladoras se constituyeron en todas las “Mehal-las” sobre la base de ocho máquinas, mientras que las secciones de morteros disponían de dos de 81 mm. Las de fusiles-ametralladoras contaban con seis máquinas cada una. Las compañías de ametralladoras estaban formadas cada una de ellas por cincuenta y dos soldados europeos y veintidós indígenas, las secciones de morteros por dieciseis indígenas y las de fusiles-ametralladores por otros cuarenta y dos askaris (SHM, A. 31, L. 1, C. 19).

Del total de tábores de infantería de las “Mehal-las” sólo diez (dos por cada una) pasaron a combatir a España, no haciéndolo, pese a algunas noticias publicadas, ninguna unidad de caballería, si bien algún escuadrón parece ser que intervino en el primer Desfile de la Victoria.

De las Mehaznias Armadas, durante septiembre y octubre de 1936 llegaron a España cincuenta y cinco mejazníes (guardias) que se integraron en las columnas que avanzaban sobre Madrid, muriendo en combate un sargento y tres guardias. Proclamado el general Franco jefe del Estado, se decidió enviarlos a Salamanca para que le dieran guardia y en el Protectorado se reclutó una compañía expedicionaria que pasó el Estrecho el 23 de octubre de 1936 con un oficial marroquí y setenta y tres guardias indígenas que se unieron a los anteriormente llegados (SHM, A. 6, L. 334, C. 28). En enero de 1937 llegaron dos cabos y veinte guardias más con lo que sus efectivos quedaron en un oficial, seis sargentos, diecinueve cabos y 123 guardias. Aquel era el caíd Mohamed Ben Mohamed Chaui, quien en 1937 llevaba veinticuatro años sirviendo a España. Esta compañía de mejazníes junto con el 2º Escuadrón del Grupo de Regulares Tetuán núm. 1 que llegó a Salamanca el 7 de febrero de 1937 con cinco oficiales europeos y uno indígena, más cuatro suboficiales y 129 soldados moros, constituyeron el antecedente de la célebre Guardia Mora. El oficial moro de primera (equivalente a teniente) que figuraba en ella era Mohamed Ben Alí Laguari, que había entrado al servicio de España el 10 de marzo de 1912 y que durante la Guerra ascendió al grado de capitán moro.

 

Una unidad de efímera vida

Mención especial merecen los Tiradores del Rif, unidad que se reclutó en agosto de 1936 y se disolvió en febrero del año siguiente. Surgió, según unos, por idea del comandante Doval, de la Guardia Civil, y según otros, por la del capitán que la mandó, Sánchez Pérez, mediante la recluta de indígenas procedentes de todo el Protectorado y bajo condiciones especiales basadas en las campañas marroquíes en cuanto, sobre todo, a remuneraciones económicas.

Llegó a la Península el 12 de septiembre de 1936 compuesta por veinte oficiales y suboficiales mayoritariamente indígenas y 218 askaris. Este número aumentó con nuevos reclutas, pues al disolverse se componía de un oficial español, cuatro suboficiales y 331 askaris. Durante los combates en los que intervino sufrió las bajas por muerte de dos caídes y veinticinco askaris, sobre todo en la zona de Seseña, donde actuó hasta que se estabilizaron los frentes.

Por ello y las circunstancias especiales de reclutamiento que la hacían apta para la guerra en Marruecos pero no en España, tras algunos conflictos surgidos entre la tropa y sus mandos europeos, y un intento de exposición de agravios ante el mismo general Franco, se ordenó que se investigasen los hechos por la Mehaznia afecta al Cuartel General del Generalísimo. Como resultado se acordó la disolución de la unidad, ofreciendo a los askaris que lo desearan el traslado a los tábores expedicionarios de las “Mehal-las” del Rif, Tetuán y Larache, según sus cábilas de origen, y la repatriación a Marruecos de los que no lo solicitasen y de los que habían observado mala conducta.

 

Los indígenas reclutados en zona francesa

Es errónea la manifestación de que a finales de 1938 se empieza a reclutar indígenas en la zona francesa de Marruecos por falta de hombres en la española, ya que desde que en 1912-13 se comenzó el reclutamiento de indígenas para el Ejército español, marroquíes de esa procedencia en unión de argelinos y tunecinos se alistaron en Regulares y en las mehalas de las Fuerzas Jalifianas. Sirva como ejemplo el hecho que gran parte de los primeros indígenas alistados en el Grupo Melilla provenían de unidades del ejército imperial marroquí que se habían sublevado contra los franceses. A mayor abundamiento, según un informe del año 1926 elaborado por el teniente coronel jefe del citado grupo en su unidad había los siguientes indígenas no provenientes de la zona del Protectorado español: treinta y ocho argelinos, cuatro de Tafilete, sesenta y dos de Marraquech, once de Mequinez, cinco de Mogador, cinco de Mazagan, quince de Casablanca, dos de Uxda y tres de Rabat, además de cuatro de Tánger. Hay abundante documentación y libros escritos en Francia durante el transcurso de la Guerra Civil en los que se hace constar que los alistamientos empezaron en 1936, y que los mismos llegaron a costar el puesto a algunos interventores franceses pro nacionales, pero su exposición se sale del objeto de estas puntualizaciones.

Las afirmaciones de la fecha tan tardía de los alistamientos procede de un trabajo del coronel José María Gárate que se basa en una fuente fidedigna pero mal analizada e interpretada. Por cuestiones de la denominada “No Intervención”, durante el verano de 1938 se planteó la posibilidad de que los marroquíes alistados en unidades tanto de Regulares, como mahalas, batallones de Cazadores y de Zapadores, que proviniesen de la zona francesa y los argelinos, tunecinos, etc. fuesen licenciados como se pretendió hacer con los extranjeros de las Brigadas Internacionales y los alistados en la Legión. Para evitarlo se ordenó que cada unidad estableciese los listados correspondientes y que se les adjudicasen cábilas de la zona bajo protectorado español. Las unidades los fueron mandando, en los que se especificaba la cábila o país de origen y la fecha del alistamiento, y en las mismas sólo se incluían los vivos en agosto de 1938. Pues bien, de los 5.830 alistados no procedentes del Marruecos español, 834 lo habían sido antes de julio de 1936, correspondiendo la fecha más lejana nada menos que al año 1913 y en el listado aparecen tanto oficiales como sargentos y simples soldados y por procedencias no sólo marroquíes de la zona francesa, sino también de Tánger, así como argelinos, tunecinos, egipcios y hasta algún turco. [SHM, A.1, L.50, C.45]

 

Resumen final de unidades y número de alistamientos

Concluyendo y con relación al número de unidades preferentemente marroquíes que cruzaron durante la Guerra el Estrecho de Gibraltar, los grupos de Regulares enviaron cincuenta y un tábores de infantería y seis escuadrones de caballería. La Mehala estuvo representada con diez tábores de infantería. Del África occidental llegaron seis tábores de Tiradores de Ifni y uno de Ifni-Sáhara, y de Marruecos los Tiradores del Rif y la compañía de la Mehaznia indígena, así como diecisiete compañías indígenas de Cazadores. Además, la Bandera de Falange de Marruecos reclutó unos 1.200 marroquíes a lo largo de todo el conflicto, pero no constituyeron siquiera secciones independientes o integradas exclusivamente por marroquíes. Finalmente, la Legión reclutó un número no definitivamente establecido que se repartió por las diversas banderas y que osciló entre los 300 y 600.

Aunque se conservan en el SHM varios documentos en los que se indica el número de indígenas que hubo en algunos grupos de Regulares, no constan los de todos los grupos ni tampoco los de las mehalas, Tiradores, etc, lo que hace muy difícil establecer el número exacto. Sólo se pueden hacer estimaciones aproximadas, no obstante ofrezco los siguientes datos:

Desde el 18 de julio de 1936 hasta el 15 de diciembre de 1936 pasaron el Estrecho en unidades formadas 16.046 europeos y 18.423 indígenas, así como otros 4.893 para cubrir bajas, de los que no se especifica si eran europeos o indígenas. Desde el 15 de diciembre de 1936 a marzo de 1937 (y sin hacer tampoco la diferenciación por origen) pasaron 35.310 hombres en unidades constituidas y 29.675 para cubrir bajas, lo que hace un total de 104.347 sin contar las fuerzas de caballería, artillería, ingenieros, intendencia, y sanidad enviadas con anterioridad a la constitución de la División 150. (SHM, A. 31, L. 5, C. 24).

Según otro documento con la misma signatura, desde el 25 de septiembre de 1936 al 1 de septiembre de 1937 se enviaron a España 32.118 europeos y 32.867 indígenas, lo que da una cifra de 48.164 europeos y 51.290 indígenas, más los 4.893 hombres enviados para cubrir bajas de los que no se especifica si eran indígenas o no.

Finalmente, otro documento que desglosa los envíos de fuerzas para cubrir bajas desde el 15 de diciembre de 1936 al 9 de septiembre de 1937, por unidades, señala que los europeos fueron 6.678 y los indígenas 22.999, además de cincuenta y un oficiales y quince suboficiales de los que no se hace constar la circunstancia de ser europeos o indígenas.

 

La Legión

En el trabajo tantas veces citado de Carlos A. Pérez se mencionan, salvo una, las banderas creadas durante la Guerra Civil (todas en la Península y no en África donde estaban acuarteladas las originarias). Se echa en falta una alusión a la Bandera Irlandesa del Tercio que se creó en Cáceres en noviembre de 1936 y que se disolvió en la misma ciudad en junio del siguiente año. La unidad, que tuvo una breve y desafortunada actuación en el frente de Madrid, estaba compuesta por jefes, oficiales, suboficiales y legionarios irlandeses a los que se unieron un reducidísimo número (no más de una treintena) de oficiales, intérpretes y legionarios españoles, además de dos oficiales de origen inglés que se encontraban en las filas del Tercio desde agosto de 1936. Su actuación se limitó a una acción ofensiva en la zona de Titulcia y a ocupar posiciones defensivas en la zona de La Marañosa. Durante su permanencia en España, esta unidad perdió por combates y enfermedades un oficial, dos sargentos y once legionarios, y cuando fue repatriada se marcharon un total de quince oficiales y 632 suboficiales y legionarios. Se quedaron voluntariamente en España, aunque en algunos casos por escaso tiempo, un capellán, dos capitanes, dos tenientes, un alférez, tres sargentos, un cabo y entre tres y cinco legionarios.

Hubo intentos de crear una bandera francesa, la Jeanne D´Arc, que al final se quedó en una compañía con el mismo nombre (véase mi artículo en Historia y Vida de noviembre de 1994). También se quiso formar una bandera con rusos blancos (contrarrevolucionarios) y hubo el ofrecimiento de constituir otra belga, pero ninguna fructificó.

Tampoco se menciona a la Compañía de Lanzallamas creada el 14 de marzo de 1937 por orden del general jefe de la Legión, a base de dos secciones de lanzallamas ligeros y una pesada, con nueve grupos cada una. Esta unidad actuó en principio por secciones sueltas y luego como unidad independiente, siéndole concedida por su actuación en la defensa del puente de Serós la Medalla al Mérito Militar colectiva por orden del 23 de diciembre de 1944.

Además hubo intención de crear alguna unidad de caballería e incluso de artillería legionaria para que operasen conjuntamente con las banderas de infantería, pero no pasaron de ser meras ideas.

La Misión Militar Portuguesa propuso la creación de una brigada legionaria mixta integrada por dos banderas con oficiales, suboficiales y legionarios españoles y portugueses, pero ni siquiera se sometió a estudio dicha propuesta.

 


Belli Ludi © Copyright Carlos A Pérez 2007
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