Españoles en la Segunda Guerra Mundial (I)
Combatiendo por el III Reich

 

por Carlos A. Pérez, 2006

 

 

Índice
La «División Azul», 1941-1943
La «Legión Azul», 1943-1944
En el Heer y las Waffen-SS, 1944-1945
En la Luftwaffe
En la Kriegsmarine
Fuentes

 

 

El 24 de junio de 1941 una gran manifestación de falangistas desarrollada en Madrid que demandaban la entrada en guerra de España contra la Unión Soviética finalizó con un discurso del ministro de Asuntos Exteriores español y dirigente falangista Ramón Serrano Suñer, en el que pronunció la famosa sentencia: «¡Rusia es culpable!». Y a continuación la muchedumbre apedreó la embajada británica. Se iniciaron entonces los preparativos para la creación de una fuerza de voluntarios que se incorporaría a la “cruzada contra el bolchevismo” que Hitler había iniciado días antes.

El contingente de voluntarios que luchó en Rusia entre 1941 y 1944 cumplió varias funciones. Por un lado fue una válvula de escape para el falangismo y el anticomunismo más visceral. Fue también una herramienta política que utilizó Franco en sus relaciones diplomáticas con Hitler. Y fue la manera como Franco liquidó la deuda moral y económica contraída durante la Guerra Civil Española con Hitler por su apoyo con la Legión Cóndor. Durante el verano de 1941 representantes españoles y alemanes alcanzaron un acuerdo respecto al reparto de los gastos económicos del contingente de voluntarios. Para diciembre de 1943, el gobierno español había reembolsado casi el 90% de la deuda de la ayuda alemana a Franco en forma de pagas, soldadas y otros gastos: 80 de los 90 millones de reichmarks en que habían sido establecidos los gastos de la Legión Cóndor.

 


Fotografía propagandística de la División Española de Voluntarios

 

La «División Azul», 1941-1943

Una vez las autoridades nazis aceptaron el ofrecimiento del gobierno de Franco de enviar un contingente de voluntarios a combatir contra la Unión Soviética, se inició en España la organización del mismo. Los dirigentes falangistas pretendían que dicho contingente estuviera formado exclusivamente por falangistas y que tuviera un carácter eminentemente político, pero los mandos del Ejército se opusieron y acabaron por imponer su voluntad. Aunque se acordó que lo formarían voluntarios, la selección final de los mismos quedó en manos de los militares. Así, todos los oficiales a partir de capitán, las dos terceras partes de tenientes y suboficiales, y todos los suboficiales y tropa especialista procederían de unidades del Ejército. El resto podrían ser voluntarios falangistas. Aunque todos deberían ser excombatientes o presentar unos fiables antecedentes políticos, las propias autoridades alemanas estuvieron preocupadas por la naturaleza de la unidad, temerosas de la infiltración de “indeseables” y de la “corrupción comunista”, hasta que el embajador Von Stohrer pudo comprobar ―y comunicar a Berlín― que tres cuartas partes de los miembros de la futura división procedían del ejército español.

A continuación se determinó el cupo de voluntarios para cada región y se abrieron banderines de enganche por toda España desde el 27 de junio de 1941. El número de presentados fue muy superior al requerido y aunque la edad se estableció entre los 20 y 28 años, fueron muchas las excepciones. Si bien los voluntarios falangistas representaban a todas las clases sociales, varios colectivos destacaron por su presencia relativa: abundaron los estudiantes, los profesores, los escritores y los intelectuales. Fue especialmente alto el número de cuadros y dirigentes falangistas que se presentaron caracterizando al colectivo de voluntarios con un elevado nivel de idealismo e ingenuidad política. No sin razón, los historiadores han afirmado que con la «División Azul» marchó gran parte de los críticos a Franco que existía en las filas de Falange y que en Rusia murieron o se decepcionaron definitivamente.

Los voluntarios admitidos fueron concentrados en cuarteles de las capitales de las regiones militares para efectuar la instrucción. Fueron equipados y uniformados de acuerdo a las normas del Ejército aunque se les permitió mantener la camisa azul falangista y se les proporcionó la boina roja carlista. Así, la notable presencia de falangistas fue aprovechada por las autoridades del partido para bautizarla propagandísticamente con el nombre de «División Azul», aunque su nombre oficial fuera durante toda su existencia el de División Española de Voluntarios (DEV). Como comandante fue designado el general de división Agustín Muñoz Grandes (1896-1970) quien durante la Guerra Civil Española había comandado un cuerpo de ejército. Muñoz Grandes era un veterano africanista, capaz, austero y ambicioso que acabó desempeñando un activo papel en las relaciones entre Franco y Hitler. Éste le condecoró el 13 de diciembre de 1942 con la Ritterkreuz (Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro) con hojas de roble. Llegaría a ser ministro de defensa y vicepresidente del gobierno en los años 50 y 60. Los oficiales que le acompañaron eran, según la embajada alemana en Madrid, «inmejorables» y «poseedores de las más altas condecoraciones militares».

Durante las negociaciones entre las autoridades militares españolas y alemanas, éstas pidieron que la DEV partiera de España motorizada con más de 300 camiones y otros vehículos de motor, algo que no era posible cumplir habida cuenta de la situación económica española. Además, el contingente reclutado presentaba un exceso de oficiales y soldados mientras faltaban suboficiales. Si desde Berlín se pedían 526 oficiales, 2.813 suboficiales y 14.397 de tropa, el ejército español reunió 641 oficiales, 2.386 suboficiales y 15.918 soldados: sobraban 1.210 hombres. Al final, la comisión militar alemana retiró sus exigencias y comunicó que la Wehrmacht proporcionaría todo el armamento y el equipo necesario, además de instructores y traductores.

Con los voluntarios presentados se formó una división de infantería cuya plantilla se estableció de acuerdo a un modelo proporcionado por la embajada alemana en Madrid y que fue entendido como una división de cuatro regimientos, uno de ellos como depósito fijo de reserva, además de las restantes unidades divisionarias. Entre los días 13 y 23 de julio fueron concentrados todos los voluntarios en el campamento militar de Grafenwöhr, en el norte de Baviera, donde cambiaron su uniforme español por el alemán y efectuaron su juramento de lealtad a Hitler. Allí, la inicial organización “española” de la DEV fue modificada definitivamente: el regimiento de depósito fijo fue disuelto por innecesario y sus hombres repartidos entre las demás unidades. Nació así, el 25 de julio de 1941, la 250. Infanterie-Division (spanische) de la Wehrmacht formada por los regimientos de infantería 262, 263 y 269, un regimiento de artillería con tres grupos ligeros y uno pesado, un batallón de zapadores, un grupo de antitanques y otro de exploración, más los servicios divisionarios y el batallón de depósito móvil o instrucción. El número 250 fue el asignado a estas unidades divisionarias. Al cuartel general divisionario se le incorporó una plana mayor de enlace formada por oficiales alemanes. Cada regimiento de infantería constaba de quince compañías, de acuerdo con el modelo alemán. El depósito móvil estaba compuesto por una plana mayor, dos compañías de infantería y una de artillería, ingenieros, transmisiones y sanidad. El grupo de exploración constaba de plana mayor, dos escuadrones ciclistas y una sección de antitanques. El batallón de zapadores tenía una plana mayor y tres compañías. Y el grupo antitanque disponía de una plana mayor y tres compañías. El total de efectivos era de 18.946, algo más de lo que establecían las plantillas de las divisiones de infantería alemanas.

La DEV fue equipada como el resto de las divisiones de infantería de la Wehrmacht, lo cual significó no ser completamente motorizada, en contra de lo que parece que habían creído las autoridades españolas. Muchos conductores tuvieron que ser reconvertidos al manejo de los miles de caballos con que fue dotada, especialmente su regimiento de artillería. Con todo, la DEV tenía en 1943 unos 800 vehículos automóviles según el testimonio de su último jefe de estado mayor, José Díaz de Villegas.

En Grafenwöhr los voluntarios fueron entrenados durante algo menos de un mes y el 20 de agosto la DEV emprendió su marcha hacia el frente del Este. Fue transportada en trenes hasta Treuburg, Reuss, Suvalki y Grodno, desde donde inició el día 29 su marcha a pie con destino al Armeegruppe Mitte (Grupo de Ejércitos Centro), al frente de Moscú. Pasó por Vilnius, Molodechno, Minsk, Borísov y Orsha, pero a unos 40 kilómetros de Smolensko, recibió la orden de retroceder y dirigirse al norte, llegando el 27 de septiembre a Vítebsk. Pese a lo señalado en diversas fuentes, la marcha de la DEV no alcanzó los mil kilómetros: la distancia aproximada del trayecto entre Suvalki y Vítebsk es de unos 750 km, lo que da una media diaria (aproximada) de 25 km, lejos de los 40 que habitualmente se citan.

Desde Vítebsk, los voluntarios se encaminaron a pie y por ferrocarril hacia el frente de Nóvgorod, a donde llegó el cuartel general divisionario el 11 de octubre. La DEV fue incorporada al 1º Cuerpo del 16º Ejército y se desplegó en la orilla occidental del río Vóljov con el mando divisional ubicado en Grigorovo. Su sector abarcaba unos 40 kilómetros que incluían la orilla occidental del lago Ilmen y el terreno era llano y pantanoso, cruzado por varios ríos y canales.

 

En Grafenwöhr
Llegada de los divisionarios a Grafenwöhr, 1941
Procedencia: Fundación División Azul (FDA)

En el Vóljov

El 18 de octubre, el 269º Regimiento, reforzado por otras unidades divisionales, cruzó el Vóljov para participar en la ofensiva alemana que se había iniciado unas semanas antes y que pretendía aislar Leningrado alcanzando el río Svir. Al tiempo que los alemanes ocupaban Tijvin el 8 de noviembre, las fuerzas de la DEV alcanzaban las aldeas de Posad y Poselok, y que marcaron su máximo avance. Sometidas al contraataque soviético durante casi un mes de duros combates, estas fuerzas emprendieron el 7 de diciembre la retirada hasta la línea de partida en la orilla occidental del Vóljov. El 27 de diciembre, fuerzas soviéticas cruzaron el río pero fueron rechazadas por el propio 269º Regimiento. Las bajas totales fueron 2.416 (718 muertos).

La llegada del invierno ruso sorprendió a la DEV sin el equipo adecuado y sufrió sus consecuencias de la misma manera que el resto de la Wehrmacht. Aunque los voluntarios recibieron directamente desde España prendas menores de abrigo no fueron suficientes y tuvieron que improvisar otras además de medidas para paliar el intenso frío. Entre octubre de 1941 y marzo de 1942, la DEV sufrió 1.235 bajas por congelación y 2.532 por enfermedad. En enero de 1942, los enfermos del aparato respiratorio fueron el 39% del total de bajas mientras que las congelaciones representaron el 17%. La mejora en el equipamiento posibilitó que durante el segundo invierno el  porcentaje de congelaciones fuera un 40% menor que las del primer invierno, según el general Esteban-Infantes.

Entre las medidas de adaptación a la guerra invernal en el frente ruso se puede citar la organización en diciembre del 41 de una compañía de esquiadores de 228 hombres con objeto de patrullar la orilla occidental del lago Ilmen y que protagonizó una épica misión en enero de 1942. Consistió en atravesar el congelado Ilmen con temperaturas de -50ºC para socorrer a un destacamento alemán de la 290. Infanterie-Division sitiado en la aldea de Vzvad. Tras las travesías de ida y vuelta y los combates en la orilla sur del Ilmen, sólo doce hombres retornaron ilesos: la mayoría sufrieron congelaciones. Posteriormente, la compañía ciclista del batallón de zapadores recibió equipamiento y adiestramiento de esquiadores para el invierno.

En enero de 1942, el Stavka ordenó al Frente del Vóljov del general K. Meretskov lanzar una ofensiva con el objetivo de aislar el 18º Ejército alemán desde el sur. Pese a que las fuerzas de Meretskov estaban deficientemente adiestradas, pobremente abastecidas y dispersadas, el 52º Ejército consiguió romper el frente alemán y el 2º Ejército de Choque del incompetente general G. Sókolov penetró unos 70 km en territorio enemigo antes de quedar embolsado por contraataques en sus flancos. Y en esta situación permaneció hasta que a finales de junio fue reducida la bolsa, operación en la que participaron fuerzas de la DEV atacando desde el sur. Mientras, el 23 de febrero, el 38º Cuerpo en el que formaba la DEV fue transferido al 18º Ejército del generaloberst Georg Lindemann.

Ante las bajas sufridas y la dureza de la campaña, a finales de 1941 se inició la recluta de nuevos voluntarios que reemplazarían a los que combatían en Rusia. El número de los presentados fue menor que en el verano y desde ese momento, su número no hizo si no disminuir por lo que con el tiempo las autoridades militares tuvieron que enviar a reclutas forzosos del Ejército. Estos reemplazos eran encuadrados en batallones de marcha que recibían su equipo y uniforme alemán y juraban su lealtad a Hitler en el campamento bávaro de Hof. En total, se organizaron 27 batallones de marcha, el primero de los cuales salió de España el 1 de enero de 1942 [por ejemplo, los tres correspondientes a los meses de enero, febrero y marzo de 1943 comprendieron un total de 158 oficiales y 2.956 suboficiales y tropa], y un mes más tarde la DEV había reemplazado sus bajas y presentaba unos efectivos de 603 oficiales y 16.334 suboficiales y tropa. Complementariamente, se organizaron batallones de repatriación con los voluntarios licenciados: el primero regresó en mayo. Durante la campaña, los miembros de la DEV permanecieron una media de diez meses en Rusia.

Desde marzo de 1942 unidades de la DEV participaron en la operación Raubtier, que duró varios meses y finalizó con la destrucción de la bolsa de fuerzas soviéticas copada en la orilla occidental del río Vóljov y comandada por el general Vlásov.

 

Patrulla y atrincherados
Patrulla de reconocimiento y en las trincheras. Vóljov, 1941-42 (FDA)

 

Krasnyi Bor

A primeros septiembre de 1942, la DEV fue trasladada al frente de Leningrado. Si bien inicialmente iba a participar en la operación Nordlicht que preparaba el mando alemán, cuando la DEV llegó a su nuevo sector se desplegó como reserva frente a Kólpino, un arrabal industrial de Leningrado. El cuartel general se estableció en un palacete de la aldea de Pokróvskaya y el frente que defendía iba de Pushkin (una antigua villa de la aristocracia zarista) a Krasnyi Bor. El terreno era llano sin apenas obstáculos naturales. En diciembre, el general de división Emilio Esteban-Infantes Martín (1892-1962) sustituyó a Muñoz Grandes al frente de la DEV. Esteban-Infantes, compañero de promoción de Franco, era un oficial de estado mayor con talento para las labores de organización, reservado, frío y distante que no alcanzó el carisma de su predecesor entre sus hombres. El 10 de mayo de 1943 también recibió su Ritterkreuz.

A principios de 1943, el Stavka organizó un nuevo intento por destruir al 18º Ejército alemán y romper completamente el asedio de Leningrado mediante la operación Iskra. Los frentes de Leningrado (teniente general Leonid Alexándrovich Góvorov) y del Vóljov (general de ejército Kiril Afanásevich Meretskov) atacarían en dirección a Siniávino con el propósito de embolsar el saliente de Schlisselburg. El ataque se inició el 12 de enero y en siete días ambos frentes alcanzaron sus objetivos. Al sur del Ladoga se abrió un corredor de 8 a 11 km de ancho que recuperó la comunicación terrestre hasta Leningrado perdida en 1941. Durante esta batalla, la DEV tuvo que enviar un batallón, el II/269, el 22 de enero como refuerzo. En menos de una semana de combates, el batallón fue diezmado: sólo regresaron ilesos un oficial y 27 hombres tras sufrir un total de 505 bajas (124 muertos).

Tras este éxito, el Stavka planeó continuar la ofensiva y preparó un nuevo ataque concéntrico con ambos frentes. La DEV formaba en el 50º Cuerpo y estaba desplegada a caballo de la carretera y del ferrocarril Leningrado-Moscú, por lo que en esta ocasión recibiría de pleno el embate del 55º Ejército soviético, en su flanco derecho concretamente. La ofensiva se inició el 10 de febrero en el sector de Krasnyi Bor: jornada que se convirtió en la más sangrienta que afrontaron los voluntarios españoles en Rusia. El frente que defendía la DEV era demasiado largo (unos 30 km) por lo que casi todas las fuerzas se encontraban en la primera línea sin apenas unidades desplegadas en profundidad. Tras el inicial bombardeo, el asalto soviético rompió la línea del 262º Regimiento y la resistencia se concentró en algunos núcleos aislados. Al final del día, cuando las fuerzas españolas fueron relevadas por la 212. Infanterie-Division y agrupadas en la orilla izquierda del río Ishora, presentaban un elevado número de bajas: 2.253 bajas, que aún representando el 45% de los efectivos que tomaron parte en la batalla (algo más de 5.000) son bastantes menos de las que algunos autores dan (3.645 ó el 75%). En Krasnyi Bor, la DEV frenó el avance soviético el tiempo suficiente para que las fuerzas alemanas estableciesen una nueva línea defensiva entre 3 y 6 km más atrás; y al final, aunque el ataque soviético logró penetrar entre 10 y 15 km en otros sectores del frente alemán, no consiguió su propósito. (A lo largo de este día, el batallón de repatriación ―formado por 1.037 hombres― que acababa de emprender el regreso a España recibió la orden de detener su marcha y mantenerse a disposición del mando divisionario. Un centenar de sus hombres se presentaron como voluntarios para acudir en ayuda de sus compatriotas en Krasnyi Bor).

Aunque se repitieron varios intentos soviéticos por romper la línea española durante lo que quedaba de febrero y marzo, ninguno tuvo éxito. De acuerdo con las estadísticas del estado mayor de la DEV, las bajas del mes de febrero fueron 2.870 (531 muertos) y las de marzo 967 (152 muertos). Poco tiempo más tarde, para mayo de 1943, las bajas totales de la DEV eran 2.982 muertos, 7.812 heridos y 752 desaparecidos, además de 6.341 enfermos y 1.512 congelados parciales. De los 11.546 muertos, heridos y desaparecidos, 3.816 correspondían al primer trimestre de ese año.

 

En combate
Al combate. Krasnyi Bor, 1943 (FDA)

 

Radiografía de la división

En 1943, la DEV era todavía una poderosa división de infantería gracias a su particular sistema de reemplazos, que le permitía renovar sus hombres y mantener su plantilla casi completa. Según Díaz de Villegas, incorporado como jefe del estado mayor en marzo de 1943, la DEV contaba con unos efectivos reales de 14.000 hombres (unos 600 oficiales, 1.550 suboficiales y 12.000 soldados). Y aunque eran muy parecidas, la organización divisional alemana había sido modificada ligeramente según el modelo español. Así, por ejemplo, las secciones del estado mayor divisional eran los del ejército español y no las del alemán (Ia, Ib, Ic...). El cuartel general contaba con 54 oficiales y 421 suboficiales y tropa, además de la plana mayor de enlace alemana dirigida por el coronel Von Knüppel.

Los regimientos de infantería tenían unos efectivos reales de 2.000 hombres repartidos entre sus quince compañías y una columna ligera para el abastecimiento: a las doce compañías (nueve de granaderos y tres de ametralladoras y morteros) de los tres batallones se les añadían la 13ª Compañía de Cañones de Acompañamiento (equipada con seis cañones ligeros leIG 18 de 75mm) y dos pesados sIG 33 de 150mm), la 14ª Compañía de Anticarros (con doce piezas Pak 35/36 de 37mm) y la 15ª Compañía de Plana Mayor, formada por una sección de asalto (zapadores), otra ciclista y una última de transmisiones.

El regimiento de artillería tenía una plantilla de 99 oficiales y 2.401 suboficiales y tropa, con 829 caballos para el transporte hipomóvil. Estaba compuesto por tres grupos ligeros equipados con 12 obuses leFH 18 de 105mm cada uno y un grupo pesado con 12 obuses sFH 18 de 150mm. Según Díaz de Villegas, esta composición permitía adscribir cada grupo ligero a un regimiento de infantería manteniendo al grupo pesado como reserva divisionaria. Además, le habían sido añadidas dos baterías de morteros franceses Schneider M.1916 de 220mm. ¡Sólo este regimiento requería de once trenes para su traslado!

El batallón de instrucción (feldersatz-bataillon) cambió su función para convertirse en un batallón de infantería más: se le creó una cuarta compañía de ametralladoras y morteros y se convirtió en la reserva de la división.

El grupo de exploración (aufklärungs-abteilung) contaba con tres escuadrones ciclistas (se había añadido uno a la inicial plantilla de dos) y una sección anticarro que sumaban unos 500 hombres. Como consecuencia de la guerra estática desarrollada, esta unidad acabó actuando también como reserva divisionaria.

El grupo anticarro (panzerjäger-abteilung) también tenía unos 500 hombres repartidos en tres compañías y una abundante plana mayor que se había convertido de facto en una cuarta compañía equipada con piezas capturadas francesas (75mm) y soviéticas (76,2mm). Dotado con 36 piezas de 37mm que pronto demostraron estar desfasadas, algunas fueron sustituidas por piezas capturadas y por el Pak 40 alemán de 75 mm. Sus componentes eran especialmente seleccionados y recibían un intenso adiestramiento.

El batallón de zapadores (pionier-bataillon) tenía unos 650 hombres en tres compañías, una de las cuales era ciclista y de esquiadores en invierno (la 3ª), y una columna hipomóvil para el material de ingenieros.

Además de estas unidades de combate estaban el grupo de transmisiones con unos 500 hombres y los servicios divisionales: intendencia, sanidad, veterinaria, transportes, estafeta, policía militar, etc.

 

Zapadores
Zapadores en marcha. Leningrado, 1943 (FDA)

 

El regreso

Tras la batalla de Krasnyi Bor, el frente de la DEV se acortó a unos 15 km. Los meses siguientes transcurrieron sin ataques, con esporádicos combates como los encuentros entre patrullas y una vida de trincheras condicionada por los continuos bombardeos de la artillería soviética: Díaz de Villegas relaciona un total de 59.447 disparos recibidos entre los meses de abril y agosto, a una media de 388 diarios. Este tipo de guerra ocasionó durante esos meses un total de 1.451 heridos de los que el 60% se debió a la acción de la artillería enemiga.

La última acción de guerra de la DEV se dio el 5 de octubre, el mismo día en que recibió la orden de abandonar el frente y concentrarse en la zona de Volosovo, donde se le comunicó al general Esteban-Infantes que iba a ser repatriada a España. Fue oficialmente disuelta el 17 de noviembre y sus últimos expedicionarios abandonaron el frente del Este el 24 de diciembre de 1943.

Es indudable que el comportamiento de la DEV estuvo a la altura de las circunstancias y fue una de las más competentes unidades de aliados de Alemania. El hecho de que el cuadro de la misma estuviera formado por militares del ejército español le proporcionó una solidez y una eficacia de las que habría carecido de haber estado formada íntegramente por voluntarios políticos. Éstos, por el contrario, le confirieron un plus de estoicismo y de ardor guerrero. Aunque se devolvía un 3-5% de los hombres de cada batallón de marcha por “indeseables” o no aptos para el servicio, el número de desertores ha sido establecido en unos 40. Los voluntarios de la DEV fueron condecorados con 2.362 cruces de Hierro de 2ª clase y con 135 de 1ª clase, además de las propias del ejército español, entre las que destacaron ocho cruces laureadas de San Fernando, todas a título póstumo.

Respecto a sus cifras totales, y aunque no existe consenso entre los autores y las fuentes, los cálculos más fiables establecen que fueron algo más de 45.000 los hombres que pasaron por la DEV. Y el número total de bajas superó los 25.000 divisionarios, así repartidos: 4.954 muertos, unos 20.000 heridos (1.600 congelados y 7.800 enfermos) y 372 prisioneros.

 

Comandantes
Los generales Agustín Muñoz y Emilio Esteban-Infantes (FDA)

 

La «Legión Azul», 1943-1944

La Legión Española de Voluntarios (LEV), más conocida como «Legión Azul», fue la contrapartida ofrecida por el gobierno del general Franco a las autoridades nazis a cambio de la disolución y repatriación de la DEV en otoño de 1943. Esta unidad continuaría la guerra en las filas de la Wehrmacht y se formaría exclusivamente con voluntarios pese a la opinión en contra del Estado Mayor Central del ejército español, que había propuesto una unidad completada por recluta forzosa.

El 17 de noviembre, el general Esteban-Infantes firmó la orden que daba nacimiento a la LEV, a cuyo mando se ponía al coronel Antonio García Navarro. Reunió a 2.269 hombres en total: 110 oficiales, 114 suboficiales y 2.045 soldados de tropa. Y quedó organizada en una plana mayor, dos banderas de granaderos (batallones de infantería) de 650 hombres cada una y una bandera mixta (batallón de armas pesadas) con 795 efectivos compuesta por una batería de artillería, otra antitanque, una compañía de zapadores y una última de transmisiones, además de sendas unidades de exploración y sanidad, y secciones de intendencia, reparación de vehículos y policía militar. Los servicios logísticos de la unidad se concentraron en Riga.

En el periodo de instrucción de la LEV, efectuado en Kingisep durante tres semanas, se produjeron catorce deserciones, algunas de cargos con responsabilidad, y seis automutilaciones. Estos hechos dañaron la imagen de la nueva unidad a ojos de los mandos alemanes y el coronel García Navarro decidió repatriar a casi un centenar de voluntarios de los que recelaba.

El 15 de diciembre, la LEV se puso en marcha hacia la zona de Kostovo, una zona pantanosa e insalubre, y fue afectada a la 121. Infanterie-Division del generalleutnant Hellmut Priess, del 18º Ejército. Sus dos batallones de infantería cubrían un sector de 12 kilómetros de frente estático y la actividad enemiga fue escasa hasta mediados del mes siguiente, por lo que las bajas debidas al tifus igualaron a las sufridas en combate.

La ofensiva lanzada el 14 de enero de 1944 por los frentes de Leningrado y del Vóljov no cayó sobre la LEV aunque sí sobre las unidades alemanas desplegadas en sus flancos. Empujadas éstas por la presión soviética aumentó paulatinamente el riesgo de quedar cercada hasta que recibió la orden de replegarse hacia Liuban. El día 26, la LEV recibió la orden de retirada, quedó a disposición del cuartel general del 18º Ejército e inició el traslado por sus propios medios a Luga. Desgastada por esta marcha de 140 km, en la que se evidenció la pérdida de la disciplina, el coronel García Navarro recibió el 30 de enero órdenes de entregar todo el material: armamento pesado (cañones, morteros y ametralladoras), vehículos y ganado. Los voluntarios fueron enviados en tren a diferentes localidades estonias próximas a Tapa como Jäneda, Aegviidu y Ambla. Allí, la LEV fue reequipada y reanudó su entrenamiento hasta el 16 de marzo, cuando se procedió a su desmovilización: Hitler se adelantó a la petición oficial de repatriación de Franco. Trasladados al truppenübungsplatz (centro de entrenamiento) de Stablack, cercano a Königsberg en Prusia Oriental, cambiaron su uniforme alemán por el español. El primer tren de soldados llegó a la frontera española el 28 de marzo y el último el 11 de abril de 1944.

Es de justicia finalizar esta breve historia del contingente oficial de voluntarios españoles que lucharon en Rusia entre 1941 y 1944 destacando el excelente trato, convertido en norma de convivencia, entre los mismos y la población civil rusa. Los divisionarios y legionarios españoles constituyeron una gota de humanidad en aquella guerra de exterminio. Las autoridades soviéticas no sólo no pudieron formular acusaciones por crímenes de guerra contra los voluntarios, sino que quedó mucho agradecimiento en los rusos que convivieron con ellos.

 

Legionarios
Despedida de la Legión Azul. Estonia, 1944 (FDA)

 

En el Heer y las Waffen-SS, 1944-1945

Estando los combatientes de la LEV en el campamento de Stablack, las autoridades militares alemanas les ofrecieron la posibilidad de seguir luchando. Algunos así lo hicieron pese a que un decreto posterior del gobierno del general Franco privó de la nacionalidad española a cuantos combatieran en ejércitos extranjeros sin la correspondiente autorización. Este decreto pretendía poner fin al cruce clandestino de la frontera hispano-francesa por parte de falangistas y otros aventureros que habían sido animados por los servicios secretos alemanes en España y por dirigentes falangistas a enrolarse en la Wehrmacht. Por ejemplo, para enero de 1944 se habían presentado en la embajada alemana de Madrid ciento treinta voluntarios. Con objeto de reclutarlos, las autoridades alemanas emplearon desde finales de enero de 1944 a un organismo, el Sonderstab F, que desarrollaba funciones contra la Resistencia en el sur de Francia. Se estableció una sede en Caterets con delegaciones en San Juan de Luz y Perpiñán. Los orígenes de este Sonderstab F se remontaban a 1941, cuando fue creado por el Abwehr y posteriormente afectado al servicio de seguridad de las SS, el Sicherheitsdienst (SD).

El Sonderstab F redirigía a los voluntarios a París, a un organismo de reclutamiento específico creado en el Quartier de la Reine de Versalles, donde tras ser sometidos al correspondiente chequeo médico, casi todos los admitidos eran trasladados a Stablack (posteriormente, estos voluntarios marcharían a la localidad austriaca de Stockerau). Y unos pocos eran reclutados por el SD  para un nueva unidad creada en febrero de 1944, el Einsatzgruppe Pyrenären del Sonderstab F, destinada a labores antipartisanas mediante su infiltración en la Resistencia. Esta misión se veía favorecida por la abundante presencia de españoles antifascistas en el maquis de la región. Entre los españoles reclutados por el SD había, también, exiliados republicanos. Aunque el embajador español en Berlín cifró en 1.500 los españoles que trabajaban para los servicios de seguridad nazis en el verano de 1944, esta cantidad se antoja excesiva. El Sonderstab F fue trasladado a Stockerau en otoño de 1944, donde permaneció hasta el final de la guerra, cuando los cerca de 200 españoles que aún permanecían en la misma atravesaron la frontera suiza.

El Einsatzgruppe Pyrenären que operaba contra el maquis en el sur y en el sudeste de Francia pertenecía al Streifkorps Süd-Frankreich, y junto con él se retiró de Francia durante el verano de 1944 ante el avance de las fuerzas aliadas. En septiembre, como consecuencia del proceso de absorción del Abwehr, fue transferido al SS-Jagdvervänd Südwest, una de las formaciones bajo el mando del famoso obersturmbannführer Otto Skorzeny. Era ésta una unida mixta en la que también había voluntarios franceses e italianos. Adscritos a la SS-Jagdeinsatz Süd-Frankreich, formaron un denominado Kondor Kommando en clara referencia a las estrechas relaciones entre la Alemania nazi y la España del general Franco. Fueron destinados a una base cercana a la localidad alsaciana de Molsheim, desde donde se infiltraban colaboracionistas franceses en las regiones liberadas. A partir de enero de 1945, los españoles del Kondor Kommando se incorporaron a las misiones de reconocimiento y sabotaje en la retaguardia del Séptimo Ejército estadounidense y en abril, el SS-Jagdvervänd Südwest se amalgamó con el SS-Jagdvervänd Mitte y sus restos, bajo la dirección del propio Skorzeny, se dirigieron hacia las montañas bávaras.

 

Las compañías de voluntarios españoles

Con los voluntarios llegados clandestinamente de España y algunos veteranos de la LEV se creó a finales de abril o principios de mayo de 1944, en Stablack, la Spanisches-Freiwilligen-Einheit (Unidad de Voluntarios Española). Sus mandos eran once oficiales y suboficiales alemanes, dirigidos por el capitán Wolfram Gräfe, que habían formado parte de las planas mayores de enlace de la DEV y la LEV. Su plantilla se componía de una plana mayor y tres compañías de granaderos, además de otras dos compañías de depósito (reserva e instrucción). Los efectivos iniciales fueron 243 hombres.

Los voluntarios recibieron el uniforme del Heer sin ningún distintivo específico de su nacionalidad y prestaron el juramento de fidelidad a Hitler. Fueron equipados con gran diversidad de armamento y recibieron una completa instrucción que incluyó clases de alemán. Los voluntarios bautizaron a su unidad como el «batallón fantasma» ya que su existencia fue siempre un rumor entre los españoles presentes en Alemania y nunca fue hecha pública por la oposición del gobierno de Franco a que españoles siguieran combatiendo en la Wehrmacht.

En junio de 1944, la unidad se trasladó a Stockerau, cerca de Viena. Allí se instalaron las unidades de reserva e instrucción y su tercera compañía, todavía en proceso de formación con los voluntarios que seguían llegando (entre el 8 de junio y el 20 de julio fueron unos ciento cincuenta). Sus dos primeras compañías, ya completadas, marcharon a la localidad de Hall-im-Tirol, cerca de Innsbruck, para recibir entrenamiento como tropas de montaña. Al mismo tiempo, un amplio malestar se fue extendiendo entre los españoles cuando los mandos alemanes se negaron a reconocer los empleos obtenidos por los veteranos del frente del Este, que fueron enrolados como tropa. El conflicto alcanzó su peor momento cuando un voluntario español mató a un soldado alemán en una disputa.

En agosto, las dos compañías fueron enviadas al frente. La 1ª Compañía, mandada por el leutnant Panther, fue destinada a la región rumana de Vatra Dornei y adscrita a la 3. Gebirgs-Division. Allí, divididos en pequeños grupos, los voluntarios actuaron en acciones de retaguardia como la destrucción de puentes, ferrocarriles y carreteras, defendiendo los pasos de los Cárpatos ante el avance soviético. Las bajas de esta compañía fueron elevadas (57 entre muertos y desaparecidos) por lo que regresó en cuadro a Stockerau a finales de octubre. La 2ª Compañía fue desplegada inicialmente en la región eslovena de Celje y participó en esporádicos combates contra las fuerzas partisanas. La unidad a la que estuvo adscrita no ha podido ser todavía identificada. A finales de octubre, como consecuencia del avance del ejército soviético y de las fuerzas yugoslavas de Tito, esta compañía se retiró primero a Hollabrunn, localidad también cercana a Viena, y en diciembre a Stockerau. Allí, estas dos compañías coincidieron con la 3ª, que no se completaría nunca. Así, a finales de noviembre, según el testimonio de un trabajador español enrolado en la Spanisches-Freiwilligen-Einheit (conocida bajo el nombre de «Batallón de Voluntarios Españoles de Cazadores Alpinos» en la documentación del organismo encargado de los trabajadores españoles en Alemania) un mes antes, había dos compañías de españoles acuarteladas en Stockerau y una tercera en Hollabrunn, a donde había sido destinado él junto con un centenar de trabajadores españoles. Aunque el proyecto de crear una unidad de voluntarios españoles seguía estando en vigor, por estas fechas, la Spanisches-Freiwilligen-Einheit fue incorporada a la brigada de depósito croata (Kroatisches-Ersatz-Brigade) que proporcionaba reemplazos a las divisiones germano-croatas de la Wehrmacht 369ª, 373ª y 392ª.

Aunque el destino de estas compañías desde esa fecha es confuso, está comprobado que sufrieron la deserción de bastantes de sus miembros incorporados a la compañía española que se organizó en la brigada Wallonie de las SS. Y de acuerdo con Georg Tessin, el 30 de enero de 1945 se crearon en Stockerau las compañías españolas de voluntarios 101ª y 102ª, Freiwilligen-infanterie-kompanien (spanischen), con el personal de las compañías de reserva e instrucción de la Spanisches-Freiwilligen-Einheit, disolviéndose ésta. Dichas compañías fueron adscritas a la 357. Infanterie-Division. Lo más probable es que estas dos compañías estuvieran formadas básicamente por personal alemán aunque con algunos españoles. Diversos testimonios aseguran que algunos de estos españoles marcharon a la brigada valona pocos días después, a primeros de febrero de 1945, mientras otros permanecieron en las mismas combatiendo en Hungría y Eslovaquia hasta el final de la guerra.

En estas unidades de voluntarios y en las que se crearían posteriormente dentro de las SS, se enrolaron trabajadores españoles que formaban parte de ese 26,5% de mano de obra extranjera que trabajaba en Alemania en el verano de 1944. Los trabajadores españoles procedían de diversos colectivos. Muchos estaban allí como consecuencia del acuerdo económico firmado entre los gobiernos español y alemán en agosto de 1941, por el que unos 50.000 españoles marcharon en su gran mayoría huyendo de la miseria, del hambre o de la persecución policial. Además estaban los procedentes de Francia, emigrantes previos a la guerra (en 1931 había 350.000) y republicanos que en 1939 huyeron al país galo y que tras la derrota francesa habían sido reclutados por las autoridades alemanas, especialmente para la Organización Todt. Un último colectivo lo formaban veteranos de la DEV que optaron por quedarse en Alemania cuando fueron licenciados. Aunque desde 1944 la Wehrmacht hizo campaña de reclutamiento entre los obreros españoles, el principal motivo de los que se enrolaron en las unidades de voluntarios españoles fue huir de los bombardeos de la aviación aliada de las fábricas en las que trabajaban. Fueron, pues, unos soldados obligados por las circunstancias y no unos fascistas fanáticos que aprovecharon cualquier oportunidad para desertar y tratar de regresar a España o alcanzar un lugar seguro.

 

Voluntarios
Voluntarios del llamado batallón fantasma, 1944

 

En la «Wallonien»

En España, las autoridades falangistas más comprometidas con la causa de la Alemania nazi intervinieron cuando el gobierno del general Franco decidió retirar a los voluntarios españoles de la guerra. Según su propio testimonio, Alphonse van Horembeke, un belga veterano del ejército franquista durante la Guerra Civil Española que estaba en esos momentos destinado en la delegación provincial de FET-JONS de Vizcaya, recibió la orden de marchar a Alemania a finales de marzo de 1944 con la misión de reunir a cuantos españoles localizara y enrolarlos en la legión flamenca de las Waffen-SS. En julio, tras varios meses sin haber logrado éxito en su propósito, Van Horembeke se alistó en la SS-Freiwilligen-Sturmbrigade Wallonien de Léon Degrelle, que en esos momentos se encontraba en proceso de reorganización tras la debacle de Kórsun. A finales de septiembre, una vez finalizada su participación en la campaña de Estonia, Degrelle encomendó a Van Horembeke la misión de reclutar españoles con los que esperaba reconstruir todo un regimiento de su brigada valona. Y poco después, en noviembre ―gracias a la mediación del Instituto Iberoamericano de Von Faupel― el obersturmführer García Valdajos se incorporó a la brigada de Degrelle, quien le puso al frente de las tareas administrativas de la unidad española que se estaba reclutando.

García Valdajos era un veterano de la DEV y la LEV que en marzo de 1944 decidió quedarse en Alemania e ingresar en el SD. Había participado en acciones antipartisanas y había estado destinado en el centro de reclutamiento parisino del Quartier de la Reine.

Van Horembeke visitó fábricas y campamentos de trabajadores sin mucho éxito hasta que llegó a Stockerau en noviembre, donde se encontró con los restos de las compañías de combatientes españoles. Van Horembeke convenció inicialmente a unos cuantos veteranos para que se incorporaran a la brigada valona, donde formaron el cuadro de la 3ª Compañía del primer y único batallón del 70. Grenadiere-Regiment (la 3/I/70). Estaba mandada por el untersturmführer valón Rudi Bal. Durante este periodo de organización, un grupo de voluntarios italianos recibió autorización para incorporarse a la brigada italiana de las Waffen-SS y junto con ellos marchó también una decena de españoles.

En los primeros días de febrero de 1945, cuando la Wallonien estaba ya desplegada en la zona de Stargard, cerca de Stettin (Szczecin), recibió varias expediciones de españoles procedentes de Viena y Berlín. Con estos últimos voluntarios se completó la 3ª Compañía a cuatro secciones y se creó una cuarta sección en la 1ª Compañía del mismo batallón. Con estos refuerzos, que muy probablemente procedían de las compañías 101ª y 102ª además de algún que otro trabajador desesperado reclutado in extremis, se alcanzó el máximo número de españoles en la Wallonie y que ha sido calculado en unos trescientos, ya que también los hubo en otras unidades de la brigada. De los combates por Stargard sólo escaparon unos 60 españoles a primeros de marzo. Pocos días después, el mando de la Wallonien recibió la orden de transferir a estos supervivientes a una unidad que se había creado recientemente al mando del hauptsturmführer Miguel Ezquerra.

 

En la «Karstjäger-Brigade» de las SS

Una de las compañías de la Brandenburg Division (la unidad de las fuerzas especiales del Abwehr hasta su transformación en una división panzergranadera en septiembre de 1944) tenía un carácter mixto al estar formada por franceses, alemanes y algunos españoles. Éstos se encontraban bajo la dirección de José Ortiz Fernández, un veterano de la DEV que al ser licenciado se incorporó a los servicios de contraespionaje alemanes. Tras participar en diversas operaciones contra la Resistencia francesa, infiltrándose entre los numerosos grupos de maquisards españoles, en mayo de 1944 marcharon junto con los italianos de otra compañía al norte de Italia para desarrollar misiones antipartisanas, estando un mes más tarde en las zonas de Arezzo y Cittá di Castello.

En septiembre de 1944, cuando el Abwehr fue absorbido por las SS, el destacamento ítalo-español se encontraba reorganizándose en Ivrea, al norte de Turín. Allí supieron que iban a ser incorporados a las Waffen-SS. Según su propio testimonio, José Ortiz fue destinado a Hall-im-Tirol para efectuar un cursillo que lo habilitara como oficial de las Waffen-SS y a continuación recorrió como reclutador varios campos de prisioneros de los alrededores de Viena en los que estaban encerrados trabajadores españoles que habían abandonado sus fábricas y lugares de trabajo. Ortiz convenció a un centenar de ellos, con los que organizó una compañía en octubre de 1944 de la que fue nombrado su comandante con el empleo de untersturmführer.

Pese a que algunos miembros habían combatido con la 1ª Compañía en Rumanía, según reconoce el propio Ortiz en su testimonio, la mayoría de sus miembros buscaba escapar de los campos de prisioneros y de Alemania y muy pocos creían en la causa nazi, habiendo incluso excombatientes del ejército republicano. Estos voluntarios se ganaron una reputación ambigua: mantuvieron peleas y enfrentamientos con sus compañeros de otras nacionalidades, fueron acusados de pillajes y saqueos por las fuerzas partisanas, pero se tuvieron una gran camaradería y lealtad hasta los últimos momentos.

Esta compañía estuvo lista hacia noviembre o diciembre y se incorporó al 59. Gebirgsjäger-Regiment de la 24. Waffen-Gebirgs-(Karstjäger)-Division der SS del sturmbannführer Werner Hahn. La compañía española actuó en Villach y Pontebba, y más tarde en Tolmezzo, también en funciones antipartisanas. A primeros de mayo de 1945, los voluntarios españoles recibieron la autorización para escapar e intentar llegar a España.

Esta unidad alpina de las Waffen-SS había tenido su origen en una orden de Himmler en el verano de 1942 para la creación de una compañía (denominada SS-Karstwehr-Kompanie) destinada a la lucha antipartisana en el Tirol austriaco. Al poco tiempo fue transformada en un batallón y en la primavera de 1943 trasladada a Carintia para continuar su adiestramiento. Cuando se produjo la defección de Italia, fue enviada a las regiones de Istria y el Véneto oriental, donde permaneció hasta el final de la guerra combatiendo a los partisanos (su cuartel general se instaló en Gradisca, Italia). A causa de la creciente actividad guerrillera, Himmler ordenó una nueva transformación de la unidad el 18 de julio de 1944. En esta ocasión se debería convertir en una división de dos regimientos y unos 6.000 efectivos. La incapacidad por completarse esta reorganización llevó a que en diciembre de 1944 quedase oficialmente como una brigada de unos 3.000 hombres. Al final de la guerra, la Karstjäger-Brigade actuó como retaguardia de las fuerzas alemanas que huían de Italia y Yugoslavia, y el 9 de mayo de 1945 sus restos se rindieron a la 6ª División Acorazada británica en el sur de Austria.

 

La «Einheit Ezquerra»

Miguel Ezquerra Sánchez era un veterano de la DEV que tras su disolución también se había incorporado al SD y había estado destinado en misiones antipartisanas en el Sonderstab F. En Alemania, Ezquerra se convirtió en un estrecho colaborador de Wilhelm von Faupel, antiguo embajador de la Alemania nazi ante el gobierno de Franco, quien dirigía el Instituto Iberoamericano de Berlín. Esta institución había actuado como centro de reunión para muchos de los españoles (intelectuales, estudiantes, combatientes voluntarios y trabajadores) que se encontraban en Alemania y a través del periódico Enlace, desde 1944 ayudó a consolidar una corriente falangista radical entre los voluntarios vinculada indisolublemente al destino del Tercer Reich nacionalsocialista. Von Faupel aspiraba a crear un grupo de colaboracionistas leales a Hitler y no a Franco. Pese a las protestas del gobierno español, el periódico Enlace continuó siendo publicado.

En enero de 1945, gracias a las gestiones de Von Faupel, Ezquerra recibió la autorización de organizar una unidad con los españoles que encontrara. Reclutó a estudiantes, a trabajadores de la Organización Todt e, incluso, a algunos que tenían problemas con la justicia alemana y los unió con los supervivientes de la 3/I/70 de la Wallonie para la batalla final. Al final, la Einheit Ezquerra (algunos autores la citan como Einsatzgruppe Ezquerra) se compuso de dos compañías que fueron acuarteladas en Potsdam y en las que se reunieron los últimos voluntarios españoles dispuestos a combatir por Hitler. Equipada con armamento ligero, en abril de 1945 fue destinada a la defensa de Berlín donde, según Ezquerra, participó en la defensa del Luftministerium y en los combates de la Moritzplatz.

Al final, algunos voluntarios consiguieron escapar de la capital alemana, otros fueron capturados por los soviéticos y otros más fueron ejecutados entre las ruinas de la capital alemana. Los últimos prisioneros españoles en la URSS regresaron a España en 1954.

 

Artilleros
Artilleros en acción. Leningrado, 1943 (FDA)

 

En la Luftwaffe

El equivalente a la DEV en el arma aérea fueron las oficialmente denominadas Escuadrillas Expedicionarias, más conocidas como «Escuadrillas Azules», que se incorporaron a la Luftwaffe entre 1941 y 1943. Al tiempo que las autoridades españolas negociaban con las alemanas la compra de modernos aparatos y las patentes de otros, se organizó un contingente de pilotos españoles para participar en la campaña de Rusia que aprenderían las técnicas y tácticas de combate de los pilotos de caza de la Luftwaffe.

Siguiendo el ejemplo de la Legión Cóndor, se organizaría una escuadrilla que incluiría su escalón de tierra (unos 125 hombres) y cuyos componentes irían rotando tras un determinado periodo de servicio. La 1ª Escuadrilla se organizó al mismo tiempo que la DEV y se compuso de 17 veteranos pilotos de la Guerra Civil Española. Trasladados a Alemania, el 27 de julio iniciaron un curso de instrucción en la escuela de caza de Werneuchen y que se prolongó hasta finales de septiembre. Una vez lista fue equipada con Me 109E y adscrita a la Jagdgeschwader 27 como escuadrilla independiente (15/JG27). El 2 de octubre comenzó a operar en el frente de Moscú. Esta escuadrilla entabló 94 combates aéreos (de 460 misiones), obtuvo seis victorias y sufrió seis bajas (cinco muertos o desaparecidos). Regresó a principios de marzo de 1942, cuando marchaba a Werneuchen la 2ª Escuadrilla.

Esta escuadrilla permaneció en instrucción hasta mediados de junio y entre sus 19 pilotos había menos veteranos de la Guerra Civil. Comenzó sus operaciones a finales de junio encuadrada en la Jagdgeschwader 51 Mölders también como independiente (15/JG51) y con base en Orel. Sus cifras fueron: 117 combates (de 1.312 misiones), 13 victorias y dos bajas.

La 3ª Escuadrilla se comenzó a organizar en julio de 1942 en España y fue entrenada por los veteranos de la 1ª Escuadrilla antes de marchar a Francia, donde recibió un corto curso de instrucción de la Luftwaffe. La componían 20 pilotos, la mayoría inexpertos en la caza, que relevaron a la 2ª Escuadrilla en diciembre de 1942. Combatió en 112 ocasiones (de 1.716 misiones), obtuvo 62 victorias y sufrió seis bajas. Entre sus componentes estuvieron dos de los tres «ases» de las escuadrillas expedicionarias: Gonzalo Hevia (11 derribos) y José Ramón Gavilán (9 derribos). En estos mejores resultados tuvieron influencia dos hechos: a los tres meses de estar en Rusia la escuadrilla fue reequipada con FW 190A y la utilización de los radares que la Luftwaffe había comenzado a desplegar en este frente.

La 4ª Escuadrilla relevó a la anterior en julio de 1943, y como ella había recibido un entrenamiento básico en España y un cursillo breve en Francia. Sus datos fueron 277 combates (de 1.918 misiones), 74 victorias y diez bajas. En ella voló el segundo «as» español: Mariano Cuadra (10 derribos). La 5ª Escuadrilla partió de España en diciembre y relevó parcialmente a la 4ª Escuadrilla en febrero de 1944. Un mes más tarde, la unidad recibió la orden de repatriación al mismo tiempo que la LEV. En ese breve espacio de tiempo, sólo volaron dos terceras partes de sus pilotos que no consiguieron ninguna victoria y sufrieron una baja. Esta última escuadrilla voló Me 109G.

La Luftwaffe concedía la calificación de experte a aquellos pilotos que derribaban a más de cinco aparatos enemigos. Así, mientras los pilotos alemanes que alcanzaron esta distinción fueron el 12% del total, la proporción entre los españoles de las escuadrillas expedicionarias alcanzó el 15%. Fueron, finalmente, estos pilotos españoles quienes desarrollaron la moderna arma de caza de la aviación española al aplicar las técnicas y tácticas que habían aprendido tras su experiencia con la Luftwaffe en el frente del Este.

 

Pilotos
Pilotos de la 1ª Escuadrilla Azul, 1941-42 (FDA)

 

En la Kriegsmarine

La participación de marinos españoles en la Kriegsmarine obedeció a motivos diferentes de los voluntarios del Heer, de las Waffen-SS o de la Luftwaffe. En 1939 las autoridades españolas diseñaron un plan de rearme de la armada española que necesitaba de la ayuda alemana para poderse llevar a cabo. Al final, dicho plan se mostró inviable para un país pobre y devastado como la España de aquellos años pero en el verano de 1940, una comisión de la armada española viajó a Alemania con objeto de conseguir la tecnología necesaria para dicho programa de rearme. A cambio de suministro de minerales estratégicos como el tungsteno, el estaño, el aluminio o el cobre, Alemania ofreció los planos y patentes de submarinos, dragaminas y lanchas torpederas, y aceptó el envío de personal español para realizar cursos y prácticas en sus unidades de guerra.

Un primer grupo de marinos españoles llegó al mar Báltico en noviembre de 1942. Allí participó en diferentes misiones de guerra hasta enero de 1943, cuando fue trasladado a diversos centros y unidades de instrucción (entre ellas, el crucero Admiral Scheer). Regresó a España en marzo. El segundo grupo llegó al Báltico en abril de 1943 y participó en acciones similares a las de sus predecesores. Además, durante los meses de junio y julio de 1943 recibieron su adiestramiento en la base naval de Swinemünde las tripulaciones de seis lanchas torpederas Schnellboot S-38 cedidas a la armada española. El total de marinos españoles que pasaron por la Kriegsmarine fue de unos 134.

 


Estampa final de los voluntarios españoles

 

Fuentes

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Enlaces útiles

Memoria histórica de la División Azul

Escuadrillas Azules

 


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